“Organización criminal”

 

Título y texto tomados de Cartelera Turia.  «La Turia dice que…». País Valenciano. 26 de agosto – 1 de septiembre, 2016.

«Como “organización criminal” del PP valenciano se refiere en un auto el magistrado instructor, el juez Víctor Gómez, en una de las piezas del caso Taula, cuyo secreto de sumario se acaba de levantar. Es la referida a María José Alcón, exconcejala del Ayuntamiento de Valencia y actual esposa de Alfonso Grau, Marcos Benavent, “el yonqui del dinero”, según definición propia, Vicente Burgos, exmarido de la Alcón, y el asesor Pedro Aracil. Paralelamente, aparecen varias empresas como adjudicatarias de concursos presuntamente amañados. El juez estima en el auto dictado que los investigados se podrían haber repartido entre 10 y 20 millones de euros, siendo difícil establecer si el dinero era todo para ellos o una parte se desvió para la financiación ilegal del PP. Claro, luego, a Rita Barberá la Mostra le pareció un dispendio y se la cepilló. Lo que aparece claro es que durante el período 2003-2015, bajo el mandato de dicha alcaldesa, se produjeron, presuntamente, una sucesión de sobornos que afectaron a temas culturales como la Mostra o la adjudicación del espacio La Rambleta. Toda esta investigación es independiente de la que se refiere al posible blanqueo de dinero y los pagos al PP para llenar la caja B.

El diario El Mundo, que está informando de todos estos hechos (chapeau por el periodista Juan Nieto), ha explicado muy bien la berlanguiana trayectoria de uno de los investigados (antes, imputados), Vicente Burgos, expresidente de Nuevas Generaciones del PP y amigo personal de Esteban González Pons y Francisco Camps. En la ficha policial que se ha conocido ahora, en el apartado de “observaciones”, se le califica de “Bronquista”. No es para menos. En su currículum aparecen nueve imputaciones o detenciones desde el año 2003, que pasaron totalmente desapercibidas y ocultas gracias a sus protectores. Así, fue varias veces retenido por conducir ebrio y con el carné caducado, dando tasas de alcoholemia del 0’65. Recordemos que hace unos días una ministra sueca dimitió por por dar el mínimo permitido en un control, el 0’2. El caso más llamativo sucedió cuando, tras ser obligado a detener el automóvil, le espetó a los agentes de la Guardia Civil: “Vaya mierda de control que habéis montado. Sois unos inútiles que os dedicáis a dejar pasar a los que os salen de los huevos. Y al requerirle el carné de conducir, les dijo: “Yo a ti no te doy nada payaso”. Cuantas más sanciones más ascendía en la administración de la Generalitat: presidente de la Fundación Jaume I el Just, jefe de gabinete del Consell Juridic Consultiu, nombrado liquidador de RTVV por Alberto Fabra cuando el cierre…

Para Ciudadanos, este caso y muchos otros no deben perturbar el pacto anticorrupción que están acordando con el PP, haciéndose masturbaciones mentales sobre la definición de qué es corrupción. Sus promesas de regeneración se han ido devaluando. Y cada vez aparece más clara la opción de Pedro Sánchez de oponerse a la investidura de Mariano Rajoy».

 

Su Excelencia moribunda don Sentido Común

 

Muchos de nosotros estamos asistiendo, por segunda vez en la vida, a la prolongada agonía de un tipo insignificante, aunque con poder, cuyo régimen produjo cuantiosos e irreversibles daños a este país de inacabable paciencia y de fácil conformar, a la exhibición pública y solemne de cómo el personajillo fanfarrón va debilitándose día a día, aunque esta vez los partes no sean médicos, sino que nos los sirva, enmascarados bajo titulares en apariencia políticos, una prensa abyecta que se arrodilla ante él como se arrodilló ante el otro. Como entonces, reteniendo el aliento, somos ejércitos los que soñamos con el día en que expire para empezar a respirar nosotros, razón de que nuestra cita con la prensa escrita sea diaria, anhelantes de conocer cómo va evolucionando el enfermo desahuciado y, así, poder anticipar el momento de poner a enfriar la botella de cava catalán. Pero esta vez el equipo médico habitual que trata a toda costa de conservarle la vida a un registrador disfrazado de presidente de nación europea, en realidad, no es médico, sino, al menos en apariencia, tan político como aquellos titulares, y se hace llamar, arrebatándonos en su estulticia hasta el nombre, Ciudadanos, gente de poca monta de la que siempre parasita cualquier atisbo de poder político del color que sea.

Ayer mismo, por cierto, Su Excelencia moribunda expresaba su deseo de seguir viviendo y, para ello, no suplicaba, exigía el pobre, perdida toda razón y con palabras de párvulo, que el PSOE actuara con sentido común “porque esto no se aguanta más y estar sin gobierno es una situación absurda”. Y a saber qué no andará diciéndoles por lo bajini a aquellos partidos a los que califica de independentistas si los nombra en la posibilidad de que pudieran llegar a un acuerdo con Podemos o con el  PSOE, y de nacionalistas a secas si los sueña dándole la vida, al menos, prolongándosela. Por lo que ha dado en añadir: “Podemos ha tenido su resultado, representan a una parte importante de la sociedad española, pero Podemos y el PSOE no sumarían, necesitarían también de varios partidos independentistas”, concluyendo, con una de esas advertencias tan suyas y llenas de seny español, que no le parece que fuese una buena solución para España. “Es más, me parece bastante mala”. Él sabe. ¿O acaso no acabo de decir que es registrador de la propiedad? Tiene su plaza en Santa Pola en concreto. Corrobórese aquí con información muy reciente:

http://www.infolibre.es/noticias/dossier_rajoy/portada/

En cuanto dice Su Excelencia moribunda se puede constatar la presencia a modo de pedagógico estribillo  de un “sentido común” al que invoca, aseguran quienes lo conocen, desde que superó el bachillerato y que, gracias al uso que le da, está empezando a significar verborrea sin sentido y aun demencia galopante, que así es la lengua, miren. Como es mera constatación de lo que hay el asegurar que darle la mano significa literalmente tocar a un apestado, por lo que los más se guardan mucho de hacerlo y por más que en casa sus papás les aseguren cariñosa e insistentemente que es justo lo que les conviene -a todos ellos, a la familia-. Y como, frente a su insistir en que no podemos ir a votar de nuevo, cuando nada ni nadie nos lo impide, existe la respuesta interrogativa de por qué no, a ver, bien durante la mañanita previsora, bien a primera hora de la tarde de ese querer salir huyendo un día tan, tan, tan para unos familiar, y para otros, oiga, de familiar, lo justo, es decir, recuerden: ¡25 de diciembre fun, fun, fun, venid, venid, pastorcillos, venid a votar..! En una palabra, aun a pesar de la agonía escéptica de Su Excelencia existen soluciones razonables y de auténtico sentido común.

Sin ir mucho más allá, se me ocurre también, así, a bote pronto, que los votantes de las próximas elecciones paguemos a escote a Caronte cuanto nos exija -será una ganga de todos modos- para que portee la laguna Estigia llevándose en su barca al primer partido de esta demosgracias -por nada- imputado por corrupción, y no solo imputado, sino perdido cualquier norte, agonizante en un amo que cuenta con voceros que se disputan entre ellos el primer puesto en negar, en mentir, en burlarse, en estafar, en hablar de sí mismos y del partido como si fuera de otros, en negarse a asumir que enloquecieron de tanto como se engañaron mientras, en mayor o menor proporción, se repartían el erario y lo poco que quedaba de estas patrias, incluida la vergüenza, con la que, tal que las gaditanas se hacían tirabuzones con las bombas que tiraban los fanfarrones, es decir, los gabachos, estos otros se construyeron una desvergüenza tan a prueba de bomba que dicen que hasta se la envidia un Cañizares, un capo de la droga o el mismísimo Bashar Háfez al-Ásad.

La gran cantinflada.

 

Franco, encarnado una vez más en un político, más que gallego, enano, y gallego y enano en más de una acepción, acaba de decirnos que sí pero no, que ya veremos, o háganme el favor de no presionar porque, aunque se intentará formar gobierno, no se garantiza que vaya a presentarse el menda a la investidura, o reiterando -que es el cáliz henchido de gerundios que más se apura últimamente-, aun sin contar con los apoyos necesarios, se acepta el encargo por el bien de EspaÑa y de los espaÑoles, mire usted si seré chulo. Y observen, además, si será gallego todo el suceso, es decir, de no haber entendido nada nadie -¿subía o bajaba el traje y corbata en funciones o estaría padeciendo acaso, a fuerza de penar, una disfunción advenida?-, que de inmediato, o mejor, más rápido que el rayo, se nos apareció en televisión el portavoz del PSOE, Antonio Hernando, para tranquilizarnos a todos los españoles, un poco al estilo del rey -padre, hablo del rey padre- en la aciaga noche del 23-F. ¡Ufff! ¡Dios se lo pague con un montón de churumbeles, que qué paz nos sobrevino tras las enérgicas y viriles palabras de Hernando! Este sí que es un constitucionalista como la copa de un pino.

Porque a nadie se le escapa que, momentos después de la larga estadía de Rajoy frente a las cámaras, ¡de pie!, y esta vez a pecho descubierto, y tanto para hacer las oportunas declaraciones al caso como para hacer como que respondía a las preguntas de los periodistas, incluso a las de los de perverso corazón e intenciones, cundió el pánico. ¿Qué es esto, buen Dios?, se preguntaba aterrorizado el ciudadano, sentado frente al televisor, intercambiando miradas desorientadas e interrogantes con todos y cada uno de los restantes miembros de la familia, familia obviamente numerosa, española, católica, apostólica y llena de sentido común.

Porque, por ejemplo, si una persona, no seria, sino solemne hasta las heces como Mariano Rajoy, hizo un llamamiento para que se abandonaran de una vez los insistentes, y letales, planteamientos electoralistas, ¿por qué nos estuvo dando toda la sensación a todos de que él mismo se estaba promocionando, así, a lo tonto, a lo tonto? ¡Se me acumulan las preguntas! Y es que además, ¿a que sonó raro que, habiendo afirmado, tras haber aceptado la propuesta del rey de ir a como representar el papel de candidato, que solo llegaría a pactar acuerdos con partidos constitucionalistas, de inmediato se hubiera automatizado (y automatizado en ambos sentidos, RAE, pero por tu culpa, por tu grandísima culpa con la cosa de la prefijación), sin duda al sentirse agobiado por un periodista aquejado de insania, con sus habituales sí pero no, mire usted, depende, todo depende, ya en su momento, si eso…?

Repasemos juntos la letra de “Depende, todo depende”, de Jarabe de Palo, un poco al estilo de como vienen haciendo, semana tras semana, mes tras mes, año tras año… perdón, se me voló la cabeza por un instante… decía, tal que vienen haciendo desde hace un tiempito los tertulianos de La Noche en 24 horas de RTVE o en el propio Debate de la Sexta Noche en la Secta, a ver si podemos sacar algo en limpio:

DEPENDE, TODO DEPENDE

Que el blanco sea blanco

que el negro sea negro

que uno y uno sean dos

porque exactos son los números

depende…

Que aquí estamos de prestao

que el cielo está nublao

que uno nace y luego muere

y este cuento se ha acabao

depende…

Depende… ¿De qué depende?

De según cómo se mire

todo depende

Depende… ¿De qué depende?

De según cómo se mire

todo depende

Qué bonito es el amor

más que nunca en primavera

que mañana sale el sol

porque estamos en agosto

depende…

Que con el paso del tiempo

el vino se hace bueno

que to lo que sube baja

de abajo arriba y de arriba abajo

depende…

Depende… ¿De qué depende?

De según cómo se mire

todo depende

(…)

Que no has conocido a nadie

que te bese como yo

que no hay otro hombre en tu vida

que de ti se beneficie

depende…

Y si quiere decir sí

cada vez que abres la boca

que te hace muy feliz

que sea el día de tu boda

depende…

Depende ¿de qué depende?

De según cómo se mire

todo depende

(…)

¿Qué me dicen? Porque lo que es yo, lo tengo clarísimo: de según cómo se mire todo depende y punto pelota. ¿Y eso qué significa? Hombre, no me digan que no cayeron en la cuenta de que el muy digno partido de la oposición acaba de ser llamado a filas con mayor o menor disimulo y en un período de tiempo no excesivamente largo. Y ese partido que, de otra cosa, no, pero que de seny, por constitucionalista que sea, anda sobrado, al final del recorrido estival de este hartazgo general, es decir, cuando al ciudadano le sea igual ser gobernado por Rajoy, por María Cristina o por el mismísimo Satanás, porque incluso habrá olvidado para entonces a qué partido votó y aun si llegó a votar, se abstendrá para lo que sea necesario y más, que probablemente será para que allá se apañen en lo que gusten, incluso en formar gobierno, entre los 137 escaños del PePé y los 32 de Ciudadáns Arrenegados Cataláns. ¡PsoE, rompan filas! ¡Aaar!

Y una vez repasada en condiciones la letra, ¿por qué no ponerle música? Pero yo me voy yendo, ¿sí? Es que… no sé cómo explicarlo, pero tengo la sensación de estar como muerta, como Mariano la tiene de ser como candidato, y me niego a seguir en este como limbo de muertos vivientes por los siglos de los siglos. Y además… pero no vayan contándolo por ahí, ¿de acuerdo?… si veo a Rajoy un solo día más, o a cualquiera de los suyos, incluidos sus periodistas, a Pedrito o a Albertín, o a cualquiera de los suyos, todos ellos como cuspidiños de los otros, mezclándose y metiéndose en nuestras cosas, me da como un infarto. O, pero esto vendría a ser como la milicienta vez, vomito cuanto nos hicieron tragar los poderes ejecutivo, legislativo y judicial todos a una. Y como servidora sí que no cuenta con apoyo alguno porque todo dios está en la playa, y eso lo saben muy bien del rey abajo, todos, rechazo formar parte de esta ciudadanía de -Oiga, a mí, todo me la suda.

Y ya que llegaron hasta aquí, un anticipo de las negociaciones entre los partidos moderados, íntegros y constitucionalistas.

http://www.eldiario.es/opinion/moderados_10_541845811.html

Hemos ganado. Casi.

 

Desde la madrugada del domingo electoral, llevo incrustada en el cerebro una emisora de radio y desde ella alguien me canturrea: ha vuelto a ganar la imbecilidad moral, ha vuelto a ganar la imbecilidad moral… De cuando en cuando, la voz de un presentador, un tipo políticamente correcto, interrumpe para advertir: “Lo de la imbecilidad no es insulto, es el diagnóstico que aprendimos hace mucho tiempo de estudiosos de la psiquiatría, la psicología, la sociología, la criminología y aun la teología moral”. No sé qué pensar.

En los comicios del 26J estaban llamados a votar más de treinta y seis millones de españoles, pero solo lo hicieron sobre los veinticuatro (el cálculo en este asunto bobo me pone de pésimo humor, me disculpo por la posible inexactitud de los datos). El PP rozó los ocho millones, se le escaparon, pues, los más de quince que se decantaron por otros partidos, a los que vinieron a sumarse los doce que se fueron tranquilamente a otra cosa, mariposa. ¿Y eso? ¿Pereza de los unos y cuestión de ideología de los otros? Pero, por Dios Santo, si atiborraban las calles como si regalaran capazos de euros y qué ideología ni qué ideología o zarandajas en este mundo por fin moderno y civilizado del siglo XXI, al fin y al cabo, PSOE y Ciudadanos no son sino más de lo mismo o, si lo prefieren, PP descafeinado.

Sencillamente, no lograron colmar nuestras ansias y expectativas, exigíamos bastante más, mucho más, y el PePé nos defraudó. Va un poco más lejos en ese quehacer tan suyo, tenaz y reiterado, como harto demostró desde por lo menos los tiempos de Iribarne, o quizá desde antes, de los de la dictadura de la que venía Iribarne, aquel hollado camino que tan ortodoxa y apasionadamente retomó Núñez Feijóo con su amigo Marcial de la Isla, o el mismo gran líder en persona al alternar con la marinería y patrones de los barcos de Os Caneos -¡oh, el preciosísimo Moropa, del que Mariano andaba tan enamorado!-, en lugar de con tanto tiento, tan prudente disimulo y tanta monserga, más propia de gente mojigata, mucho más a tumba abierta, bien pinchados los teléfonos de los despachos de otros varios ministros, ¡no el de uno, Cristo bendito, qué querer y no poder es eso!, por todo lo alto, con ansia, y se llevan la totalidad de papeletas porque ni un solo español habría hecho pellas ese día (hasta circuló por la redes la imagen de un Franco familiar y entrañable regañándonos: “Llego a saber lo subnormales que sois y hago elecciones”. Enfado lógico de un padre, que bien podría decirse). Pero henos aquí, finalmente, hechos unos zorros, un país europeo cuyo gobierno apenas fue capaz de rebasar la actitud, conducta y gestión de otros bastante más modestos, pongamos, con enorme generosidad por nuestra parte, el de Venezuela. No lograron siquiera emular a una Austria que debe repetir elecciones presidenciales por alguna irregularidad en el recuento de votos. ¡Pueblos bárbaros que dan lecciones a la medula misma de la cultura europea, a esta pata imprescindible de la cuna de la civilización occidental!

Y hay que ver con qué generosa y desinteresada entrega se habían puesto a su disposición todos los medios de comunicación, las empresas demoscópicas, la paciencia de los sondeados a pie de urna, los párrocos y los obispos, la Falla del País Valenciano, sus propias víctimas -pero no me refiero ahora a las víctimas de la Falla, sino a las procuradas por el PP-, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, qué sé yo… Y ni con esas. Admitamos con amargura que el PP no se portó, que diría adolorida una casada infiel cualquiera. Porque, a estas alturas, nadie puede negarse a reconocer el fruto bien maduro de la tenaces enseñanzas que proporcionaron a este pueblo cuarenta años de Dictadura Franquista y otros casi cuarenta de Santa Transacción, que esa sí que era pedagogía y no la que predica por ahí tanto especialista advenedizo.

Ah, por cierto, que no se me olvide mencionar la torpe irrupción de Podemos, su obviar durante la segunda campaña hechos de inmensa trascendencia, cuya autoría nadie se habría atrevido a disputar al PP. Pero no, un Pablo Iglesias astutamente comedido se estuvo manifestando como un Pedrito cualquiera, tibio y antañón, quién sabe si actuando incluso a las órdenes de Francisco, el primer jesuita en la cima del poder vaticano. Ya alguien se refirió a él con estas palabras: “Tiene nombre franciscano, se viste como dominicano, pero en el fondo es jesuita”. ¿Se podría describir mejor la vieja y astuta contradicción de esa gente? No y mil veces no, así que vayan a saber cuanto del Vaticano podrá haber en Podemos, y a saber con qué perversa intención irrumpió en esta nación, a la que nadie podrá romper jamás, tanto populista, radical y comunista que, por si fuera poco su más que desafiante vestimenta, sus rastas y sus piojos, se manifiesta con altanería y soberbia. Tengo un amigo que ocupa no sé qué cargo en la mencionada organización a quien, desde el lunes de los tristes resultados, no se le caen de la boca unos versos maliciosamente pretenciosos que dirige a simpatizantes, militantes y votantes del PP, seguidos de altaneros e incisivos comentarios. Trataré de abreviar el conjunto de tanta mala baba: “¡Llegaron los sarracenos y nos molieron a palos, que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos! ¿Se resentirían mucho los monolíticos cerebros de los malos si alguna vez miraran, escucharan y leyeran? ¿Son malos porque se tapan los ojos, los oídos y la nariz, o porque quod natura non dat, Salmantica non praestat?”. Ya digo, arteros y sinuosos, jesuitas pasados por Latinoamérica.

Y para finalizar un texto que impulsó la rabia causada por lo que pudo ser y finalmente no fue, díganme, ¿logrará nuestro líder supremo, Mariano, el de la mirada penetrante y el lenguaje preciso, formar gobierno tras un calvario a lo Pedrito que deberá recorrer sí o sí? De las mil propuestas que llevo leídas, ninguna produjo en nadie el menor entusiasmo. ¿Cómo es posible que ninguno de los expertos en esas lides, por perspicaz que sea, no haya caído aún en la única solución que salvaría la España irrompible que deseamos? La dejo aquí, debajo de estas líneas, con ánimo de que los lectores la difundan con el entusiasmo tan de esta nación UNA, GRANDE Y LIBRE, UNIDAD DE DESTINO EN LO UNIVERSAL.

Solución para formar gobierno Mariano: Para empezar, Ciudadanos, el PSOE y el propio PP tienen que renunciar al nombre de sus partidos, son uno, en realidad. ¿Y qué nuevo nombre será capaz de recoger los nimios e imperceptibles matices de cada uno, pero con todo matices, y capaz al tiempo de albergar, a modo de manto protector, a toda la ciudadanía, burguesía, clase media, proletariado, humildes hijos de la patria que rozan el umbral de la pobreza o ingresados de lleno en la pobreza de solemnidad? Tiene el acierto sonoro de las soluciones sencillas: Frente Amplio Azul Cielo. Todo español se sentiré concernido. Y no dejen de considerar el detalle Azul Cielo, un guiño certero y fraternal a la buena gente de Cañizares. ¡Adelante, Mariano, adelante Frente Amplio Azul Cielo! Y, por cierto, por si no han caído en la cuenta, la letra del himno nacional será coser y cantar, solo resta desearnos suerte, mucha suerte, España. ¡Y pensar que mi hijo lleva dieciséis años en Berlín, dándole a los agujeros negros y a las ondas gravitacionales como un idiota, con pobres criaturitas nacidas alemanas, habiendo podido quedarse en este hermoso país, para ociar al solecito de las terrazas, seguir disfrutando del jamón y de los partidos de fútbol después de la paella o de la fabada familiar! Ya digo, un idiota.

 

 

“El miedo de los perros y los lobos”.

 

Título y texto tomados de Cartelera Turia. País Valenciano. 17-23 de junio de 2016. Autor: José Manuel Rambla.

 
«Dicen que los lobos huelen el miedo. Pero no solo el miedo presente, también el miedo presentido. De ello ha hecho virtud el magnate George Soros, experto en el arte de predecir las catástrofes mucho antes de que comiencen a intuirse. El viejo lobo de Wall Street abre bien sus aletas nasales, inspira con fuerza y pone toda la atención de su pituitaria en descubrir la más leve fragancia del miedo. Su rastro le permite ser el primero en detectar esa próxima crisis financiera, ese cercano hundimiento bursátil, esa calamidad económica que desata todos los temores con solo imaginarla. Entonces, sabedor de lo que los demás prefieren ignorar, Soros reorganiza sus inversiones. Y espera. Solo es cuestión de tiempo porque, cuando llegue el momento, será el mejor situado para hacerse con el despojo del siguiente desastre económico, con la misma tranquilidad con la que los profanadores de tumbas aguardan a las puertas de los cementerios.

Estos días el aparato olfativo de Soros está a pleno rendimiento. El magnate está agitado, nervioso, con esa excitación de las fieras cuando saben que su presa anda confiada a la simple distancia de un zarpazo. Está tan seguro de la ceguera ajena que no le importa gritar a los cuatro vientos que siente las mismas sensaciones que precedieron a la interminable crisis de 2008. Por lo pronto, según nos cuenta The Wall Street Journal, el rey de los especuladores ya se ha puesto manos a la obra y anda vendiendo parte de sus acciones a precios de saldo para comprar oro. Así que, mientras el resto de animales de la selva capitalista se mantienen ignorantes del miedo que se les avecina, el viejo lobo ya se relame ante su próximo bocado.

Pese a su interés premonitorio, refrendado por no pocos economistas, la noticia no ha tenido mucho eco en esta España electoral. Por otro lado, tampoco sorprende porque en este país los lobos de la economía no son muy dados al aullido mediático sino que, desde los tiempos de la acumulación originaria y el estraperlo, prefieren la discreción de la guarida. El ruido lo dejan para los perros, animales que, como es sabido, también huelen el miedo aunque no logran predecirlo. Eso sí, están siempre preparados para provocarlo con su ladridos amenazantes, unas veces, en su versión paternalista de perros pastores, para proteger a los miembros del rebaño, otras, en su papel de perros de presa, para conducir a la víctima hasta la mirilla de las escopetas. El objetivo, no obstante, es el mismo en ambos casos: despertar el miedo necesario para que quien lo sufre se sitúe en el lugar que la jauría le ha asignado.

En este campaña electoral, en el que no son pocas las ovejas decididas a dejar el redil alentadas por la candidatura de Unidos Podemos, no están faltando los ladridos. Y los que se avecinan. Porque frente al tándem Iglesias-Garzón, bendecido por Colau, se ha ido conformando una pinza canina donde perros de presa y presos pastores confluyen en un mismo ladrido que anuncia el desastre. Un día el gruñido surge maternal de la garganta de Susana Díaz, otro, casposo desde las fauces del ministro del interior y al siguiente se trata de un gruñido sesudo y editorial procedente de la académica materia gris de Juan Antonio Cebrián. La ruina, nos vienen a decir, se esconde en nuestro voto, mientras se apresuran en disimular el exhibicionismo de Soros y su descaro al admitir que en el fondo la calamidad es la clave de las reglas del juego.

El problema del miedo surge cuando nos satura tanto que termina devaluándose, como en esas películas baratas de serie B que ya no logran asustar a nadie. ¿Para qué escuchar las advertencias protectoras del perro pastor, si el lobo nos advierte que el rebaño no nos salva del peligro? Al final, es la misma lógica perversa que nos pone entre la inmisericorde espada de la crisis y la desconcertante pared de la recuperación: el eterno retorno que nos conduce a acatar nuevos recortes y renuncias que aplaquen la voracidad de la crisis, o nuevos recortes y renuncias que permitan alimentar el apetito de una antojadiza recuperación.

Es la lógica gastada de los canes, aquella que Georges Soros nos desnudaba al afirmar que la lucha de clases seguía viva y la iban ganando los lobos. No es extraño, pues, que a estas alturas del desastre cada vez sean más los que están cansados de tanto ladrido, los que aburridos por tanto miedo aspiran a escuchar sonidos nuevos que solo el tiempo dirá si eran cantos de sirena»

Anotación párvula para lector agudo.

 


Ya hace más de dos largos años que Pablo Iglesias viene hablando de socialdemocracia, como viene dando muestras Podemos, ahora Unidos Podemos, de que son los únicos que hablan con coherencia, que argumentan con el reconfortante sentido común más propio de seres humanos que de ninots de falla de cartón piedra, muy otros, todos esos que farfullan o que se limitan a articular sonidos sin significado, a veces incluso con cierta dificultad a pesar de la facilidad de la tarea, que lanzan al aire sin ton ni son palabras comodín y topicazos, es decir, lo que hace el resto de políticos de otros partidos y la gran mayoría de medios de comunicación, por no decir todos. Unos y otros secan el cerebro y provocan interminables bostezos, cuando no desatan la cólera y aun la ira, pero son precisamente, tal como parecería esperable, los de Podemos los que son perseguidos con saña por esos medios, sin tregua y por tierra, mar y aire, y son empujados, incluso con violencia verbal, a decir, de lo que se les pueda ocurrir a sus severos examinadores, que es blanco o negro, cuando salta a la vista, todos lo vemos, que es verde o gris, para terminar afirmando, en vista del fracaso de no haberse salido con la suya -suya de sus amos- lo de: “Vale, vale, pero no me ha contestado usted si es blanco o negro”. Les suena, seguro que les suena. ¿Y por qué y para qué todo este trajín? Porque el poder, el grande, el pequeño y aun el mezquino, teme a Unidos Podemos, como teme el rufián a la gente honrada, a las leyes, a la justicia y, si se tercia, a su propia madre, porque no deja de afearle que rufianee tan de continuo, obviando sus enseñanzas.

Sin Unidos Podemos no hay esperanza a la vista, y esto lo sabemos todos, incluidos aquellos que nos la regalan de continuo para hacer con ella pajaritas de papel con las que entretenernos mientras nos arrebatan lo que nos pertenece -nos lo hemos ganado generación tras generación con lucha, sacrificios y esfuerzos titánicos-, nos roban y nos conducen de la mano directamente al infierno. Masacremos, pues, con información, con reflexión, con sentido común, con cabeza y con la lealtad que nos debemos a los asustaviejas y a los asustaniños, y montemos para ellos el mejor espectáculo que se puede esperar de este pueblo: nuestro triunfo en las urnas.

Y, sin embargo, parece que algunos aún no despertaron. A tal punto es así que, si pidiera permiso al presidente de la finca en la que vivo para colgar en una de las ventanas de mi casa un cartel electoral del PP, se me daría y con la aquiescencia enfervorizada de mis vecinos, por cierto, no lo duda ni el portero, pero si quisiera hacer lo mismo con otro de Unidos Podemos, no solo me lo denegaría, se me alborotaría y escandalizaría el gallinero al completo, y no es que lo intuya, es que me consta con la constancia que proporcionan experiencias anteriores que tendría que mudarme, no sé si solo de casa, de barrio o… ¿quizá hasta de ciudad, si juego y pierdo? Si hace diez años y aun respaldada por todo un colectivo que combatía lo que contribuyó, junto con tantos otros casos, a la ruina del País Valenciano, un diminuto prendedor en la chaqueta con la leyenda Jo no t’espereperò el PP, amb candeletes, per variar els seus negocisexacerbó los ánimos y desató la lengua de tantos de mis conciudadanos que, al cruzarme con ellos, se me dirigían como si me conocieran de toda la vida con la vulgaridad, con el desprecio total de que es capaz, frente al vencido, un intratable pueblo de cabreros… pues no exactamente, dispense el poeta (1), frente a quien no quiso someterse con su propia e idéntica sumisión a tradiciones, ritos y fandangos milenarios, la gran juerga mística, imaginen en esta ocasión, aparte lo de la mudanza que les digo, caso de que volviera a gobernarnos la Gürtel and Company and Etcétera. Aunque donde yo vivo, de momento, también es verdad, no significaría mucho más, por ejemplo, que llamaran anónimamente a “El Cabinista” de Las Provincias unos, y otros a los municipales, olvidándoseles con el sofoco que ya no nos irrita Rita. ¿Y que habrá sido de esa pobre mujer, por cierto? Qué desagradable lo de Las Provincias y lo de los municipales, ¿verdad? Así que he preferido traerme los bártulos aquí, a Lengua Candeal, como quien se lleva el colchón a la terraza para dormir más fresco.

1. Años triunfales (Moralidades, 1966)

[…] y la más hermosa
sonríe al más fiero de los vencedores.
Rubén Darío

Media España ocupaba España entera

con la vulgaridad, con el desprecio

total de que es capaz, frente al vencido,

un intratable pueblo de cabreros.

Barcelona y Madrid eran algo humillado.

Como una casa sucia, donde la gente es vieja,

la ciudad parecía más obscura

y los metros olían a miseria.

Con la luz de atardecer, sobresaltada y triste,

se salía a las calles de un invierno

poblado de infelices gabardinas

a la deriva, bajo el viento.

Y pasaban figuras mal vestidas

de mujeres, cruzando como sombras,

solitarias mujeres adiestradas

– viudas, hijas o esposas-

en los modos peores de ganar la vida

y suplir a sus hombres. Por la noche,

las más hermosas sonreían

a los más insolentes de los vencedores.

Y aun hay otra cosa que puedo hacer, dejar también aquí ese producto de la inteligencia, del buen hacer y del esfuerzo que es el programa tan bien amueblado de Podemos, ese que no se cansa de querer ridiculizar sin éxito tanto rufián y tanto gañán como hay, instados a su vez estos rufianes y gañanes por otros tan gañanes y rufianes como ellos, pero con más poder, esos cabreros que vienen a ser los mismos cabreros de entonces, aquellos que, una vez muerto tranquilamente el dictador, elevaron al cielo la hostia de la santa transacción, nombre este bastante más ajustado al contenido que el eufemismo interesado o piadoso de transición española.

Urgen dos cosas: ganar, y luego, sea en el gobierno, sea en la oposición, no quitarles los ojos de encima a “los nuestros”, más que nada para que se sientan arropados por todos nosotros o, lo que viene a ser lo mismo, porque el ojo del amo engorda el ganado… ¿o era el criado quien engordaba bajo la atenta y severa mirada del amo? Y si llegaran a traicionarnos, quizá hasta seamos capaces entonces de ser tan exigentes y luchadores como otros pueblos que ya se alzaron en pie de guerra en el momento preciso, o que andan en ello a día de hoy y no tan lejos de nuestro país.

http://lasonrisadeunpais.es/wp-content/uploads/2016/06/Podemos-Programa-Electoral-Elecciones-Generales-26J.pdf

The sweet cesspool

 

Me pareció de justicia traer a Lengua Candeal lo que quiso ser un simple cruce de impresiones entre un comentarista del foro de un conocido periodista de El País y yo misma, cruce que a veces llegó a producirse sin mayor problema. La cuestión radica en adivinar qué es exactamente lo que molesta y lo que no a quien ejerce de censor en esa web. Él iba disfrazado de “Yo, Claudio”. Yo, de “Hanna” a secas.

El interés del asunto viene dado por el hecho de que me hayan censurado la mía en esta ocasión, y cuantas veces la envié, y de que sea precisamente el censor el videoblog de Iñaki Gabilondo, periodista de tan reconocido prestigio, ¿o no? Iñaki me recuerda tanto a su hermano Ángel… ¿O era al revés, querida? ¡Qué rabia da que a cierta edad se pierda hasta la perspectiva! Choca y choca muy en especial porque en ese foro se publican todos los días, y desde hace mucho tiempo, opiniones ultraderechistas, filofascistas, tergiversadores de la realidad y… ¡uf, qué sé yo! de muchos otros nicks o apodos.

La tres líneas que dirigí a modo de susurro a quien censura, en primer término, en nombre de Iñaki y en el de El País, en segundo, aparecieron, como las de opinión, publicadas, y aun estuvieron durante unos diez, quince minutos, a la vista de cualquiera, pero terminaron por “caerse” una y otra con la graciosa desfachatez abandonada de pétalos de rosa. Decían más o menos: Viva el derecho de libre expresión del lector de ese diario innombrable. No pasa nada, buen censor, las hojas en blanco en este espacio virtual, como los caminos del Señor, son infinitas. Infinitas, no sabría decirles, la verdad, pero yo pensaba en esta que se dice mía concretamente.

 

Lo censurado en el videoblog de Iñaki, el hondo.

 
-Yo, Claudio: Me educaron en la honestidad, en la defensa de la verdad, en el compartir desinteresado, en la solidaridad, en permanecer alerta a la hipocresía. Hoy, a salvo por fortuna de necesidades materiales y de enfermedades, me siento solo y aislado, desconcertado en este mundo que me rodea cuando acaba ya mi trayecto. Todo ese patrimonio inculcado, tan valorado siempre, ahora no me sirve de consuelo. Siento y sufro cómo la modernidad tecnológica y la inmundicia política lo enfrían todo conforme lo arrasan.

George Sanders dejó escrito en Castelldefels su pensamiento póstumo. Dear World, I am leaving because I am bored. I feel I have lived long enough. I am leaving you with your worries in this sweet cesspool. Good luck.

Bochornoso Patxi López hoy en Espejo Público de A3 TV.

-Hanna. Destaca tu intervención entre las demás, o quizá me conmueve por sentirla muy próxima. Sería fácil hacerse eco de tus palabras y de las de George Sanders, pero considera un par de cosas, Claudio. Una, Sanders, a pesar de petersburgués, era un esteticista enamorado de la refinada indolencia británica, y dos, no adelante acontecimientos tu escepticismo y menos escuches, entre tantos, a Patxi López, buena gente, que suele decirse, pero apenas leído, es decir, ninguna lumbrera y, sobre todo, absolutamente aterrorizado, con razón, por la suerte de su partido.

Porque la reacción de la ciudadanía a “lo que hay” crece y crece sin parar. Aun sin alcanzar el poder quienes desearíamos, la oposición dentro y fuera del Congreso será tan feroz como era impensable hace apenas unos meses. Y esa reacción, la respuesta a tanta miseria, mendacidad, codicia gansterismo no se limitará a nuestro país. Ni hablar.

Para “lo nuestro” copio unas líneas que dejé ayer o antier en este mismo blog.

¿Qué partidos hablan de política? ¿De lo nuestro? IU y Podemos. El resto, ¿no? No. Hablan de Venezuela, de Irán, de comunismo, de populismo, de Podemos, de que crecemos a buen ritmo, del “yo no he sío, seño, ha sío mi cuñado Pepe, que es un delincuente”, o bien tratan de amedrentarnos, de halagarnos, de esperanzarnos con ni se sabe, en especial, ellos. ¿Qué partidos fueron inspeccionados hasta la extenuación y la angustia, por no mentar el ridículo? ¿El PP? ¿El PSOE? ¿Ciudadanos? No, Podemos. Tiene que ser el partido más limpio del mundo, porque todos los asuntos que se les achacaron -es decir, con los que los calumniaron- fueron tumbados por los jueces o fueron muriéndose de inanición. Cada día y por todo medio de incomunicación, además de por el resto de partidos, son acosados, perseguidos, vilipendiados, calumniados, desafiados, enfrentados, negados… No se les da un instante de respiro, parecen cristos viviendo su propio calvario.

¿Os queda alguna duda sobre a quien votar? A mí, ni un ápice y desde el primer momento. A su lado, Marianico -y los suyos, y de ellos, como consta, buena parte a punto de ser imputados, ya imputados o dimitidos, en la cárcel o a punto de entrar-, Pedrito -y los suyos, los suyos de “lo mío”, tipo Glez. y tipo fallero barón monigote de cartón piedra y de las mismas puertas giratorias que sus hermanos de travesía de la Santa Transacción y aun de esta en la que seguimos transigiendo como dóciles corderitos o como idiotas-, Albert -y sus nenes y sus nenas mentirosillos, sospechosillos y aun imputadillos- parecen lo que son: meras comparsas o titiriteros cuya infantil irresponsabilidad y codicia pone los pelos de punta. De res pública, no saben no contestan, de ética, de honor, de todo eso en lo que te educaron, tan valorado siempre y del que dices, en plan Sanders, que ahora no te sirve de consuelo, de todo ese inmenso patrimonio, idem, eadem, idem…