“Europa se deconstruye”.

 

Texto y título tomados de “La Turia dice que…” (Cartelera Turia 4 – 10 de marzo, 2016)

 
Europa parece encaminarse hacia el modelo australiano, que anuncia a refugiados e inmigrantes que pierdan toda esperanza si tratan de llegar a sus puertas. Como consecuencia de esa lógica de cierre, Grecia puede acabar convirtiéndose en una suerte de “pudridero”, peor incluso que un contenedor, ante la obsesión de los gobernantes europeos (y no solo de los del grupo de Visegrad) por salvar a toda costa las fronteras internas y “detener” a la marea de inmigrantes y refugiados que tratan de llegar a Europa desde las costas turcas. Para terminar de perfilar ese mensaje de emergencia, se ha pedido ayuda a la OTAN que, como es sabido, no es una ONG dedicada al salvamento y rescate de náufragos (como sí lo son MSF y las ONGs y voluntarios que tratan de actuar en las islas griegas). Su secretario general , Stoltenberg, ha dejado claro que sus barcos y aviones estarán en el Egeo para colaborar con FRONTEX en el control y monitoreo del tráfico “ilegal” y que, si tienen que intervenir en el naufragio, devolverán a los rescatados a territorio turco. Externalizar es la palabra: se trata de que los ojos europeos dejen de ver la tragedia en nuestro territorio y así el corazón de los europeos podrá ocuparse de otras cuitas. Y ello, aunque sea al precio de 3100 millones de euros, los que le paga la UE al poco fiable Erdogan para que cumpla como poli malo.

Lo cierto es que Europa vive un momento crucial. Un periódico tan poco sensacionalista como Le Monde acaba de publicar un dossier sobre la crisis de los refugiados en el que utiliza titulares como “muerte clínica de Europa”: “Europa se desintegra, se disloca, se deconstruye”. Y vaticina que, salvo milagro, los historiadores fecharán en estos meses de 2016 el comienzo de la descomposición del proyecto europeo. Los políticos europeos nos transmiten que Europa se encuentra ante un dilema: mantener el espacio de libre circulación y comercio o contener a los refugiados fuera de nuestras fronteras europeas. Pero ese es un falso dilema. Porque es tanto como decirnos que el precio que hay que pagar por mantener ese espacio de prosperidad privilegiada es no cumplir con nuestras obligaciones internacionales respecto a los derechos de los refugiados que nos hemos comprometido a reconocer y garantizar, al ratificar los Convenios de Derecho internacional de refugiados y de Derecho internacional del mar. En realidad, que se nos plantee esa disyuntiva significa, como advierte el título de un libro reciente de Javier de Lucas, colaborador de Cartelera Turia, el naufragio de Europa, el fin de Europa como proyecto político sujeto al imperio de Estado de Derecho. Como también se ha dicho, el hecho de que los iconos que abundan en los media sean muros, vallas, trenes y campos de internamiento, nos hace retroceder a lo peor de la memoria europea. Frente a eso, todo esfuerzo ciudadano es poco.

 

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2 comentarios en ““Europa se deconstruye”.

    1. Salta a la vista que a ningún lugar deseable, ¿no crees, marinero? Y la bondad de la reflexión, como habrás visto, pertenece íntegra a Cartelera Turia, bastante más que una guía de ocio al uso por su franco compromiso con la cultura y un compromiso político que ya quisiéramos para el resto del periodismo impreso. Gracias en su nombre. Otro abrazo.

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