“Reserva de fetos”.

 

Texto y título tomados de la sección “Apaga y vámonos” de Manuel S. Jardí. Cartelera Turia. 31 de diciembre – 7 de enero de 2016 (País Valenciano).

 

«Sin ningún voto particular discrepante, el Tribunal Constitucional acaba de proclamar que el feto tiene reserva de plaza escolar. A la sentencia le ha faltado añadir que en un centro privado concertado, porque, si se tratara de colegios públicos, la beatería encabezada por ese reconocido y presunto delincuente (fiscal) llamado Juan Cotino no habría iniciado ese largo proceso proceso judicial, utilizando como ariete la reacción contra la Ley del Aborto promulgada por el gobierno de Rodríguez Zapatero. Es decir, que para mezclar a las clases pudientes con la chusma indígena o inmigrada, no hacía falta semejante viaje al tardofranquismo. Los carcamales y carcamalas del llamado Alto Tribunal se han quedado descansados tras el auto defecado en vísperas del año nuevo. De hecho, a la hora del debate -¿qué debate?- seguro que estarían como pez en el agua , y ustedes disculpen el juicio de intenciones. Hasta la fecha, nadie ha retransmitido un pleno de esa cofradía selecta y cooptada entre lo mal y lo peor del carcomido régimen.

Cotino, también conocido por la frase bíblica “Dejad que los niños de acerquen a mí”, ¿o era de otro?, es de los suyos, de los que cursaron la primera enseñanza bajo la tutela de la enciclopedia Álvarez y, en lugar de asimilar las fórmulas aritméticas y geométricas, optaron por interiorizar toda la retahíla de ficción cretina, digo, creyente, desde el que Dios premia y castiga a los malos, hasta Guzmán el Bueno, el general Moscardó, sin olvidar el Concilio de Trento y la batalla de las Navas de Tolosa. Que la aritmética, como luego se ha visto, sólo era útil para los cálculos de la evasión fiscal, todavía impunes.

De manera que, mientras algún gobierno salido de la Ilustración -¿de qué ilustración?- empiece a desterrar la premodernidad y a legislar en favor de la decencia, los fetos tienen reserva de plaza. Los fetos, es decir, los óvulos fecundados y desarrollados a lo largo de hasta nueve meses en la mujer embarazada, pueden elegir colegio (privado concertado, o sea, financiado con dinero público), en aras de no se sabe qué derechos de familia. Naturalmente, de familia tradicional, católica, apostólica, romana y patriarcal hasta la médula. Cualquier día de estos, en este inacabable regreso a la caverna, los carcamales (y las carcamalas) sentenciarán que el nasciturus ostentará derechos de herencia en el momento de desabrocharse la bragueta. Aunque sea para mear. Al tiempo».

 

Nota. Juro que en una primera ojeada al artículo no me lo creí, sino que lo consideré un despiste de la Turia o del propio Manuel S. Jardí, que incluían uno del pasado día 28 de diciembre en lugar del que pudiera corresponder. Así que acudí a San Google, patrón de los desinformados, y a la primera, oigan, topeme con el Vaticano in person, que, por cierto, lo consideraba un “hito histórico”. Y AMGD, añado, qué duda cabe, cabría o cupiera.

http://www.religionconfidencial.com/iglesia-estado/asociaciones-consiguen-TC-beneficios-sociales_0_2627737215.html

 

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