¡Váyanse ustedes a la mierda!

 

Texto y título tomados de “Testigo de cargo”. Alfons Cervera. Cartelera Turia, 30 de octubre – 5 de noviembre de 2015 (País Valenciano)

 
«Se acercan las elecciones del 20-D. Estamos a un paso. En pocas semanas empezará la campaña electoral. La campaña oficial. La otra siempre está en marcha. Cada día forma parte de esa campaña que no se acaba nunca. Promesas y más promesas. Traiciones y más traiciones. Eso ha sido la extraña variable electoral que cunde aquí desde aquellas primeras y ya lejanas elecciones de 1977. Dos únicos partidos siempre al frente de los resultados electorales. El bipartidismo. La mala democracia. Pero de repente esa mala democracia de puertas adentro del poder se convirtió en una democracia callejera, medio felizmente punk, maravillosa presencia claveteada con esperanza en el asfalto de las plazas. Venían otros tiempos. La vieja política era una desbandada de pájaros escondidos en las terrazas temblorosas que daban a las calles. El 15-M hacía su aparición y con eso la confianza en que las cosas estaban de verdad cambiando. La represión policial seguía protegiendo el viejo orden. El grito se apagó en las plazas pero siguió aventando el aire imparable de los cambios. Las elecciones europeas del año pasado asustaron a las fuerzas del dinero y al bipartidismo. La maquinaria del miedo se puso en marcha. El cambio iba a ser protagonizado por terroristas. Eso anunciaban los del apocalipsis. Por todas partes, el miedo. Asustar ha sido siempre el recurso de los poderosos cuando consideran su poder amenazado. Las cosas empezaban a ser de otra manera. O eso creíamos.

La derecha -con todos sus apoyos mediáticos, económicos y judiciales- concentró sus artefactos delante del futuro. Todo valía para desandar el camino contra el anuncio de una nueva época más libre, más democrática, más decente. El invento de Ciudadanos es su imagen de marca para desandar ese camino. Una imagen distinta para la misma derecha, pero el mismo olor a rancio de sus propuestas, para hacer verdad el tópico de Lampedusa anunciando cambios para que todo siga igual. El PP está amortizado para el poder económico y ese poder necesita un repuesto que le permita mantener sus privilegios. Ahí entre el nuevo partido con nueve años de vida, y el día de las Fuerzas Armadas (o como se llame ese desfile de tanques y soldados comandados por una cabra) era encumbrado Albert Rivera como el nuevo mandatario de ese indeseable consorcio en que la política tiene el único objetivo de servir fielmente a los dueños del dinero. La derecha, como ya pasó en los tiempos de la debacle de UCD, urge una cohesión que ya no ofrecen Rajoy y su muchachada franquista. La operación Ciudadanos está en su momento álgido, y hasta el 20-D seguirá ocupando el sitio principal en los periódicos, las radios y las televisiones. La derecha necesita el triunfo como el agua. Y digo yo que la izquierda también lo necesita. Lo necesitamos.

Faltan apenas dos meses para las elecciones y la izquierda está sumida en un lío de propuestas cruzadas que, de momento, no ha llevado a ningún sitio. Todos los días salen en todas partes coaliciones nuevas y nuevos partidos. Y con ellos también surgen nuevos nombres que se postulan como líderes de esas coaliciones. Desde fuera de esos complejos procedimientos orgánicos no entendemos nada. Yo, al menos, no entiendo nada. No sé lo que se cuece en la olla de esas apariciones y trifulcas públicas casi diarias. Pero sé que la izquierda no gana nada, que sigue perdiendo tiempo y respeto, que la esperanza de la gente se va diluyendo día a día como ha pasado ya tantas otras veces. Falta sólo mes y medio para las elecciones. Sólo mes y medio. Y seguimos asistiendo alucinados a la sopa diaria de coaliciones, partidos, líderes, programas que hablan de poder y nada o casi nada de lo que le interesa a la ciudadanía, una ciudadanía que empieza a estar hasta las narices del espectáculo. Lo decía un amigo cabreado el otro día, “me entran ganas de decirles a los nuestros lo que Labordeta le dijo a la derecha en el Congreso de los Diputados: ¡váyanse ustedes a la mierda!”. Los nuestros. Yo qué sé. Por si acaso, lo escribo aquí. No sé si servirá de algo. Igual se cabrean conmigo las coaliciones, los partidos, sus líderes. Los míos. Pero lo escribo».

 

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Un comentario en “¡Váyanse ustedes a la mierda!

  1. Totalmente de acuerdo!!!!. Estoy, y pienso que estamos hasta las mismísimas narices que no veamos la oportunidad de que haya un cambio y que no logremos ponernos de acuerdo, es alucinante, y lamentablemente al permitir que nuevamente gane la derecha (PP CS, PSOE), nos lo tendremos más que merecido, por no tener altura de miras.

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