Si en verano conviene leer tonterías, ¿por qué no insistir en invierno?

 

¿Es posible que un conocido premio Nobel de Literatura escriba un artículo en un afectado diario español de ideología conservadora para hacer publicidad de una “clínica de ayuno terapéutico y medicina integrativa”, distrayéndonos, a lo largo de once párrafos, con una actividad llamada “qi gong”? Lo es, cómo no, vivimos en el vórtice mismo del tonterías veredes, el Cid -en el Poema, tenedes, que farán fablar las piedras, y a saber que queda aún por caminar en esa y aun peor dirección. ¿Y que el artículo que el autor escribe con semejante finalidad, y tal vez con una segunda y aun tercera, como rellenar papel y percibir doble soldada, ya que lo que piensa u opina en relación a los más graves asuntos de este mundo, de esta nación y aun del más allá, lo tiene dicho y redicho casi todo, sea llamativamente simple, esté plagado de consideraciones fútiles y aun de lugares comunes? En efecto, ni que hubieras nacido ayer, majadera. ¿Y que dé toda la sensación, por ir aun más lejos, de que llega a parecer que el texto no haya sido escrito por quien se pasó una vida haciendo literatura y el resto de ella escribiendo?

Ocurre entonces que, si me ciño a los descuidos sintácticos que pueden hallarse en él, me veo obligada a preguntarme: ¿lo serán del Nobel o lo serán de un negro? ¡Ah, y quién podría saberlo! Pero qué duda cabe de que, no obstante, a no ser increíble orden directa y concreta del Nobel al negro, en la muy improbable circunstancia de que el negro le hubiera estado consultando sobre cada caso concreto, es decir, sobre si el autor desearía seguir atentando contra la lengua a su manera o modo habitual, por ejemplo, con el típico caso de “queísmo” al que nos tiene tan acostumbrados el escritor, ¿debiéramos inclinarnos a pensar que es el propio Nobel el autor del artículo que firma y no un negro cualquiera?

Pues como resulta que hay queísmo en el texto, y precisamente en el caso de uno de los verbos que el Nobel acostumbra a quear, quiero decir a quedar mal, me limito a darles el queo, con lo que pueden leer al final de estas líneas, de la casi segura autenticidad de la autoría. En todo caso, soy consciente de que el hecho de que un escritor quee o deje de quear con cierta frecuencia es algo que a los más de los lectores les importa un pepino, y lo entiendo, pero por desgracia algunos hemos sido iniciados en una sensibilidad lingüística enfermiza a muy temprana edad, sensibilidad, casi martirio, que, luego, nos acompañó como un viejo y querido camarada a cuyo amor resulta imposible renunciar.

¿Y cuál es el caso, entonces? Veamos: “Acompaña las prácticas con una música china discreta, lánguida y repetitiva, y su voz va, más que ordenando, persuadiendo a los neófitos que se abandonen al absorbente ritual en pos de salud, belleza y serenidad”. ¿… su voz (va) persuadiendo a los neófitos QUE se abandonen al absorbente ritual…? ¡No me lo puedo de creer, profe! Verbo “persuadir”, en una perífrasis aspectual durativa, “va persuadiendo”, con obvio y molesto queísmo, o en este caso, queísmo o no, privación de “a”, o de “para” (1). Pero, al margen y además, léase con atención extrema, caso de que les interese el juego propuesto, o el berenjenal en el que me dio por meterme, lo que sigue.

Pese a la reticencias de elcastellano.org -la página del idioma español- con las normas que, en general, gobiernan el castellano, RAE por medio en especial

http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2014/junio/andre.html

la respuesta a una muy sibilina pregunta respecto a la construcción del verbo “persuadir” los deja, sin embargo, un poquito con el culete al aire, ¿verdad?; véase, si no, qué muy otra cosa dicen aquí, después de haber dicho lo que decían allí, es decir, en la anterior url, ¡maldita sea!:

»Eliminación de la preposición “de” en persuadir o convencer.

P: En la última novela de un importante escritor peruano se han eliminado las preposiciones “de” anteriores al “que” en verbos como persuadir y convencer. Ejemplo: …a persuadir al presidente de los Estados Unidos que ayudara al Imperio a exigir al Gobierno peruano… Quiero saber si hay alguna modificación reciente en la normativa de la lengua que haya eliminado el “de” en construcciones como “convencer de que” o “persuadir de que”.

R: No conocemos ningún cambio en la normativa que indique la posibilidad de suprimir la preposición; sigue considerándose un caso de queísmo.

Lo anterior, se puede, y se debe, verificar justo aquí:

http://www.elcastellano.org/consultas.php?Tag=r%E9gimen&Pag=1

Por mi parte, y para el caso que nos ocupa, don Incóngnita peruana bien pudo haber optado por la preposición que mejor conviniera o matizara su intención, es decir:

“… y su voz VA, más que ordenando, PERSUADIENDO a los neófitos A QUE/PARA QUE se abandonen al absorbente ritual en pos de salud, belleza y serenidad”. Y aun querría añadir que yo misma me sumaría a los más entusiastas panegiristas del qi gong, si el Nobel que firma el artículo, al terminar sus prácticas, empezara a reflexionar, ¡hale, hop!, sobre las preposiciones y la construcción de ciertos verbos. ¿Cuántas sesiones le quedarán por delante? ¿Podría informarnos con exactitud acerca de la cuestión ese mismo y prestigioso diario o incluso la clínica marbellí?

Y por otra parte, ¿a ustedes les cabe en la cabeza que, no precisamente uno de nuestros más egregios novelistas -y con egregio quiero significar de postín, es decir, de esos con los que nos tropezamos cada día en ese periódico y en cualquier otro, amén de en la zona de librería de El Corte Inglés, de Fnac o de cualquier gran superficie en general-, sino un prestigioso Nobel haya escrito con total alegría “de entrada” ? A mí, la verdad, no, y se mire el asunto como quiera que se mire:

“Hay que tener mucha paciencia y confianza al principio para dejarse seducir por esos movimientos tan lentos y espaciados que, al novato, no le parecen DE ENTRADA más que una forma distinta de respirar a la que está acostumbrado”. Es decir, de entrada -aun con los plácemes de la RAE: loc. adv.: para empezar-, más bien me irrita, pero felicidades por el pograma al autor, a El País y a los curas y monaguillos de esa iglesia.

¿Tengo yo algo contra El País? Naturalmente que sí, lo tengo todo. ¿Y contra el Nobel de marras? Con solo el artículo que nos ocupa, con proceder a su lectura sin más, ¿sería suficiente? Creo que es, literalmente, como para devolverle al autor el texto antes de que se le enfríe, un texto que, de once párrafos, dedica ocho o nueve, es decir, casi todo él, a explicarnos las excelencias del “qi gong”, en realidad, quiero suponer, a piropear Marbella por encargo -alusión o eufemismo que me permito por dar de lado a los empresarios marbellíes-. Pero si se considera excesivo el castigo por un solo artículo, tal vez si le sumamos los que suele escribir, más una actitud política y ética de un colaboracionismo (galicismo) estomagante con las fuerzas del mal, las cuentas salen redondas. Si aún no han leído algunos de sus artículos en prensa, háganlo; en mi caso, dejé de leerlo hace muchos años, pero de cuando en cuando aún pico con la esperanza remota de que, a medida que se acerca a los ochenta, entre en razón. Lástima, ocurre justo lo contrario.

Ah, y por cierto, debe de ser por la insolación de que estamos aquejados los valencianos por los 45º, y aun 47º que marcaban los termómetros ayer por lo que soy incapaz de entender qué quiere decir el articulista en el último párrafo, ese ‘del soñar que’ -personalmente, en casos similares, suelo ‘soñar CON que’, pero esto sí, ya es capricho mío, no exactamente queísmo de quear mal-, muy en concreto el “podría terminar despoblándolo” final, en virtud de los considerandos que le preceden. ¿Acaso sugiere que los razonables, que llegarían a ser los más, terminarían por irse a vivir a otro planeta, dejando este despoblado? Pero, en ese peregrino caso, ¿no nos enfrentaríamos a una discordancia?: “…y colectividades más sensibles a la razón … podría terminar despoblándolo”? En fin, tiene que ser, reitero, que el brutal poniente de ayer se me ha llevado el juicio. Si alguien pudiera echarme una mano, por favor, en Comentarios sobra espacio

Párr. 11 “A mí me ha convencido. Al extremo de que me atrevo a soñar que si los miles de millones de bípedos de este planeta dedicaran cada mañana media hora a hacer qi gong habría acaso menos guerras, miseria y sufrimientos y colectividades más sensibles a la razón que a la pasión —que ya no es imposible— podría terminar despoblándolo. (?)

Aquí les dejo, pues, por si gustan, el elogio del qi gong redactado por el grandullón de la clase, Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, Príncipe de Asturias de las Letras, Cervantes, Planeta, Biblioteca Breve, Rómulo Gallegos y vaya usted a saber los que me dejo o los que aún están por llegar, además del marquesado de Vargas Llosa, este, hereditario, por una de las gracias del exrey de España, Juan Carlos I.

http://elpais.com/elpais/2014/08/21/opinion/1408620587_179035.html

(1) http://lema.rae.es/dpd/srv/search?key=persuadir

 

Anuncios

4 comentarios en “Si en verano conviene leer tonterías, ¿por qué no insistir en invierno?

  1. Me encanta leerla, ilustre lingüista. ¡Bravo! Da gusto ver cómo pone en su sitio a un Nobel tan irritante como ese ínclito peruano que nos tiene acostumbrados a sus alardes neocon y sionistas de cargante escribidor. Chapeau Seño.

    Me gusta

    1. Ya el comienzo del artículo me deslumbró, plumilla: “Desde hace 27 años Patricia y yo venimos a ayunar cada verano en una clínica de Marbella…” ¿Qué le ocurrió al Vargas en realidad? Intuyo que se imaginó en el magnífico y decadente Lido de Venecia, aquella estación balnearia tan famosa a finales del siglo XIX y principios del XX. ¿Recuerdas Muerte en Venecia, la de Thomas Mann o la de Luchino Visconti que transcurre precisamente allí? Creo firmemente que, en los momentos más místicos, febriles y estéticamente decadentes, hasta veía a Tadzio el Vargas, tendría que haber escrito sobre ello, ¿no crees? Aunque ese Tadzio peruano poco tendría que ver con el de Aschenbach, nombre alemán, por cierto, que bien podría traducirse por “río de cenizas”…

      Me gusta

  2. Debo decir que no sabía que ese premio Nobel estaba “infectado” por este fenómeno tan común en otros menos ilustres. Aunque debí haberlo sospechado hace tiempo, teniendo en cuenta su origen.

    Gracias por traerlo a la luz. Sinceramente, a mí eso de la economía léxica no me va. Esa perezosa tendencia a hacer superfluo el “de” en muchas expresiones que llevan el “de que”. Al tiempo que pone de manifiesto un desconocimiento de la sintaxis española o un simple empecinamiento. O quizá, como iba a “ayunar a Marbella” consideró más apropiado empezar a comerse cosas hasta escribiendo.

    Como sufro de la misma o parecida enfermedad que vos, pues también he sido iniciada en cierta sensibilidad lingüística, sufro igualmente con lo contrario, el dequeísmo. Un fenómeno que viene de América (y en parte de Cataluña) al resto de los hispanohablantes.

    Ambos virus, me da igual si vienen de un Nobel o de un negro, me desagradan.

    Un beso,
    Livia

    Me gusta

    1. Ya que ciertas personas me transfirieron cierta autoridad bautismal sobre ti, jovencita, me veo obligada a recordarte que ni el queísmo ni el dequeísmo vienen de París; nacen, crecen, se multiplican y molestan en cualquier parte. Y aún debo añadir que un catalanoparlante lo tiene algo difícil, porque resulta que el catalán y el castellano funcionan de muy distinta manera en la cuestión, como sabes, porque viviste entre ellos muy a gusto. En castellano, hay que mantener la preposición regida en los casos en que precisamente la pierde el catalán, o viceversa. Y así, un catalán debe decir: sóc conscient que, y no: *sóc conscient de que, por lo que, a veces, construye en castellano empujado por su otra lengua inconscientemente, es el peaje que en ocasiones paga un bilingüe cualquiera.

      El asunto de Vargas Llosa es muy otro: él es castellanohablante. Pero hablando de escritores latinoamericanos, ya me gustaría que en este país hubiera narradores a la altura de, por ejemplo, Mujica Laínez, bonaerense, quizá el último de ellos que me deslumbró. Así que, hazme el favor, acércate a una librería, o a una biblioteca, hazte con su “Bomarzo”, ponte cómoda, léelo, y después hablamos del español de América, rubia 🙂

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s