La ciudadela, o el rayo que no ceja.

 

Pese al sofocante calor y a cierta inquietud que anda rondándome, y sobre cuyos orígenes y naturaleza apenas sé, pero sí que me habré librado de ella con el punto final de estas líneas, voy a intentar una brevísima intervención ante la trascendencia de ciertos hechos que me facultan para proponerle al Ejecutivo de Rajoy que intervenga con diligencia suma para aprovechar una nueva ocasión, de entre el rosario de las ya disfrutadas, de seguir gobernado en pro de una España aun mejor, si cupiera, que la ya alcanzada.

Acabo de tener noticia, gracias al diario Levante, de la denuncia y las justas reivindicaciones de un sector dejado de la mano de Dios, ahora, al parecer, de la del ministro José Ignacio Wert, reivindicaciones que en el cuerpo de la noticia se manifiestan y se desmenuzan en todo su feroz dramatismo: “Los hosteleros denuncian perjuicios por el adelanto de los exámenes a julio”. “Aseguran que el arranque de la temporada alta es malo porque las familias retrasan su salida”. “La Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV) ha denunciado que el inicio de la temporada alta de verano «se ha visto perjudicado» por el adelanto de la convocatoria extraordinaria de Selectividad y los exámenes de Secundaria, desde sus fechas tradicionales en septiembre, al mes de julio».

Pero, ¿qué es esto, por Dios santo? ¿Cómo es posible que las fechas en las que comienza o finaliza el curso, es decir, el año escolar, esas otras en las que se celebran unas u otras pruebas, como las de Acceso a la Universidad, conocidas con el tranquilizador nombre de Pruebas de Acceso a la Universidad, es decir, PAU -paz en catalán, por lo que habrá que colegir que aún no debe de haberse caído del guindo la parte de la Administración Española correspondiente y muy competente en ello-, no se hayan pactado junto con el sector de Hostelería? ¿Acaso existe un solo español, qué digo español, europeo, por quererme modesta, que ignore que decir Hostelería es decir España, lamentablemente idos los tiempos en los que, junto con el Ladrillo y el Cemento, aspirábamos a instalarnos en otra santísima trinidad, de nombre y apellidos España Una Hostelería del Ladrillo y el Cemento, trinidad gracias a la cual empezábamos a vivir rabiosamente contentos y felices todos los españoles en general?

Ah, pero no es todo, no solo el sector de Hostelería tiene razones sobradas para quejarse y reivindicar que las cosas se hagan conforme a sus intereses, es decir, tal como deben hacerse. Porque también pude leer en El País, la prensa por antonomasia, concretamente en su artículo editorial del 9 de julio, es decir, como quien dice ayer, o mismo ayer, lo que sigue, en relación a la sentencia emitida por un Tribunal de la Audiencia Nacional que absolvía a diecinueve de los veinte acusados -la Fiscalía pedía cinco años y medio de cárcel por un delito contra las altas instituciones del Estado, en concurso con otro de atentado a la autoridad- de haber participado en la protesta Aturem el Parlament, que tuvo lugar hace tres años, justo el 15 de junio de 2011: “Peligrosa sentencia. Es inaceptable que, con argumentos delirantes, los jueces justifiquen claros actos de intimidación”. ¡Ole, paísito, así se habla! Y ya que dicha editorial es corta para lo que podría ser si se lo propusiera ese diario, lean ustedes mismos y colijan la filosofía que fundamenta las razones del artículo, lo que se conoce como línea ideológica. Para variar, obviamente y laus Deo, la exposición no se corresponde con los hechos, la valoración está informada por intereses ajenos a la justicia y a la democracia, pero a ver quién come de lo uno o de lo otro, simpático lector, dígame usted. Ah, y si prefieren ver a leer, quiero recordarles que el espacio virtual está plagado de vídeos (1) donde corroborar el ya habitual y encarnizado comportamiento de las feroces huestes ciudadanas frente a la digna, prudente y pacífica presencia de las fuerzas del orden, así como la desvergonzada crueldad con la que se apaleó y deslomó, literalmente imaginando, a los desamparados próceres representantes de la comunidad catalana -esa comunidad que es España y no, o mejor, que siempre depende de cuán España pueda ser España- que iban a reunirse para proceder a las oportunas cercenaduras de lo ya de natural cercenado.

http://elpais.com/elpais/2014/07/08/opinion/1404845376_305573.html

Visto lo cual, o vista la hostelería, el cuarto poder en parte alguna, sino buena parte del poder del PP, regreso a lo que iba en las primeras líneas. Desde este humilde lugar valenciano donde vivimos felices, monsieur le Président, je vous fais une lettre que vous lirez peut-être, si vous avez le temps. Quiero sugerirle una solución que podría hacer de esta nación más nación aun, de estas bondades, excelencia, y de sus virtudes de usted, deidad que no se nos alcance. Al menos, piense en ello, y hágalo siempre a su manera, esa que nos está conduciendo, si no nos condujo ya, a un lugar del que ya ni Dios podrá sacarnos. Señor Rajoy, presidente entre presidentes que en el mundo hayan sido y sean, es llegado el tiempo, AMGD, de que la educación se ponga en manos de la hostelería, y en las de la prensa la justicia. Hágalo, acelere procesos, seamos de nuevo un modelo a imitar por Europa y por el mundo entero, incluyendo África.

Quedo suya atenta y segura servidora, mein Führer, mein toreador.

(1) Para imágenes, pedirle al buscador que rebusque en Youtube sobre Aturem el Parlament, 15, 06, 2011. Por ejemplo:

https://www.youtube.com/watch?v=8NDKzuyukQo

 

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