No hemos sabido comunicar.

 

Bienaventurados los limpios de corazón cuyo teléfono comunicaba para algunos en la pasada cita electoral, porque ellos harán otras patrias. Lo de “no hemos sabido comunicar” es lo que dijo al menos uno de los capos de la Banda, tras el fracaso electoral, no recuerdo si literalmente, a pesar del entrecomillado, pero, desde luego, el espíritu de la inculpación venía a ser ese. Traducción para hablantes de otras lenguas: “Zoy pezqueñín… Eta e mi mamá”.

No cabe duda de que, además de andar aún los de la Banda por la etapa prelingüística, padecen el síndrome de Tourette, un trastorno neurológico que, como saben, se caracteriza por movimientos estereotipados, reiterativos e involuntarios y la emisión de sonidos llamados tics, que se manifiesta con mayor virulencia en la infancia y en la adolescencia, y que  suele mejorar a medida que el sujeto madura, lo que significa respecto a la gente a la que vengo refiriéndome que toda esperanza queda pospuesta definitivamente: Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate. Conviene recordar, a modo de ejemplo iluminador de dicho síndrome, el ya famoso alegato de Mari Loli Cospedal, conocido vulgarmente por “En diferido”, un clásico al respecto. Por otra parte, dicho síndrome puede llevar aparejado el uso exclamativo de palabras obscenas, no disfemismos sin más, así como de breves comentarios despectivos, políticamente incorrectos los unos como los otros, fenómeno conocido con el nombre de coprolalia, del gr. κόπρος, heces, y de λαλία, balbucear. Y ahí quedaron para la posteridad a modo de reliquia, el “¡Que se jodan!”, de Andrea Fabra, en ellos andamos, o aquella estremecedora sentencia “O te metes a puta o la das en adopción”, de Andrés Martínez López, edil del Ayuntamiento de Villarobledo, dirigido y referido, a modo de orientación afectuosa, a una veinteañera casada y a su bebé. Tienen de particular, además, en razón de la etapa infantil por la que aún están pasando los más activos y voraces de la famiglia, el egoísmo, la crueldad, la mendacidad y cierta hiperactividad de trastienda, todo propio precisamente de la infancia, en especial cuando no recibe la adecuada instrucción, educación o domesticación, mediante los imprescindibles correctivos para llegar a poder convivir con el prójimo, próximo, pero este perteneciente a etnias que nada tienen que ver con la de aquellos, la etnia demoníaca o infernal, sintagma este aún en proceso de acuñación para manuales universitarios y demás zarandajas. Respecto al diagnóstico que, como educadora-evaluadora durante una vida, firmaría para la inmensa mayoría de estos individuos, sencillamente, el de irrecuperables para la sociedad: mejor botarlos a la Gran Morada de Belcebú, con perdón por el pleonasmo, déjemoslo en la morada de El Señor de las Moscas.

La etnia o casta intocable siguiente sería la del PSOE, aquel inventito de El dúo dinámico zeviyano, Glez. y Arfonso: ¡de entrada, arsa y toma, vida mía, que dehpuéh… ya veremoh! A pesar de las alegrías propias de la juventud de todos, las suyas de ellos y de ustedes y las mías propias, quizá estas mías, las menos entusiastas -me suena triste el flamenco, aunque me guste-, qué duda cabe, gente llegada de una tierra también abandonada a sus hambres seculares y con esa pizca de fina gitanería -que no finezza, manca finezza a nuestra política como a la inmensa mayoría de los políticos, lástima que el dardo envenenado lo lanzara el finísimo Giulio Andreotti, Il Divino, democristiano y mafioso, por cierto-, gitanería tal vez bajada del Sacromonte granaíno, pero aun cierta finura, concedo, a qué negarlo, probablemente llegada de Tartessos y, pasando por la Bética, hasta Al-Ándalus, toda esa herencia, y por ir a lo menor, ahí, la cultura de los jardines y del agua tratada de tú en albercas, acequias y fuentes, su cantarín sonar y convivir con el silencio en paz y la frescura de la sombra y el aroma jazminero, de las torres almenadas, de los bosquecillos de limoneros y naranjos de olor intenso, si en flor, de la ducha, de las alcazabas, de los generalifes y las alhambras. ¡Totá… náa y tóo ezo!, y frente al rudo y sin duda pestilente norteño Pelayo. Ssssssh… No vayan a decírselo a nadie, pero al menos hasta hace unos años en Siria se enseñaba acerca del oso peludo este que era, con perdón, “una mula incivilizada de las montañas que derrotó a los musulmanes”. Ya saben, puntos de vista…

Lástima que tanto resultara tan poco, lástima que el PSOE fuera al tiempo de políticas de derechas y tan de seguir a la sombra y de mantener a la sombra a la iglesia católica, tan de los gestos, de la mito y de la megalomanía y de los fondos reservados para algunos, tan del terrorismo de estado, de los roldanes y los cafelitos de miemmano y la gaseosa de la acémila pradoluenguina de Corcuera, pobriño, por solo citar su Ley de Patá en la Puerta con Gaseosa. ¿O era…? No lo recuerdo ya, pero lo cierto es que lo peor de nuestros políticos ocurre cuando dejan suelta a la famiglia o la sacan a pasear, en lugar de esconderla o de enviarla de vacaciones el resto de sus vidas a una isla adquirida a buen precio, aun sumados los gastos a la deuda nuestra de cada día, y a fin de que no nos afeen el paisaje también de las nuestras; vidas, digo. Porque el hecho de que uno de sus miembros les salga artista podrá ser milagro que algo aguante el gesto con esforzada contención, pero cuando, envanecido por el poder, ese artista aspira a aristocratizar al resto de la parentela, regalándoles un despachito, un yate, una residencia, un palacio o, muy en especial, largas exhibiciones públicas y continuas para que les jaleemos las gracias, de las que suelen carecer en absoluto, lo estropean todo. Miren, si no, lo del yerno del Rey, lo del ex de la Infanta Elena, lo de la Infanta Cristina, estoooo… lo del Rey, etcétera. Y miren los cónyuges de tantos y de tantas qué cosita dan.

Que no, que no y que no. No a estos y a los de más allá. Y oiga, ¿acaso podemos decir que no? ¿De qué manera? ¿PODEMOS? ¡Ay, mire, pues ya veremos, ¿no?, de momento le hago un vuelo rasante para que vea el panorama actual de cerca y se amedrente lo justito, y encima, no le cobro. ¡Ea!

¿Es el PSOE izquierda? Pues no, la verdad, ya lo he dicho líneas arriba. Pero, no era entonces socialdemocracia? Muy poquito, ¿sabe? en realidad, apenas. Y dígame ¿qué es en síntesis la socialdemocracia? Pues bien podría decirse que es el Caritas de la política: os mantengo medianamente atendidos, os echo unas sobras, no sea que asaltéis mi palacio de invierno o el de verano, me lo robéis todo, y encima y por si fuera poco, me deis una somanta de palos que me deje baldado de por vida, o incluso se me os convirtáis al comunismo de los perroflautas y los antisistema con rastas. Caída la URSS, toda la coña esta la empezó Margaret Thatcher, anfitriona incluso de Pinochet, el Carnicero, por quien dijo sentir admiración y aun agradecimiento. ¡Muy señora mía! Así que, a partir de la dama (?) de hierro, las cosas fueron degradándose, degradándose, tal que era de suponer, hasta llegar a estas chozas fétidas, humilladas, desescolarizadas y muy irascibles, ¡ojito! Y a día de hoy, el PSOE, el cortito de ZP del brazo de La Banda -no lo olvidemos- nos colocó la Deuda Odiosa, como si nos la hubiéramos pedido los ciudadanos, en la Constitución, y a nombre de todos nosotros, ¿conformes? Y harto sabemos de memoria la vaselina de la enseñanza moral con la que nos la metieron: ¡Hijos míos, la deuda la contrajeron ellos, pero el sistema bancario es el espinazo de un país, así que, la pagaréis vosotros, si preciso fuere! Y fue, porque estos mandamientos, aun condicionados, se cumplen a rajatabla y sistemáticamente.

Así que, a los partidos, debiéramos exigirles para empezar una ideología bien redactada, un programa cristalino, la intervención de la ciudadanía en los asuntos trascendentes que le conciernen -votar sirve, limitarse a votar, de ninguna manera-, unos representantes públicos que se hayan leído como mínimo El Quijote y El Buscón y que sepan articular los sonidos del alfabeto español con cierta claridad, nunca en diferido, sino en cada momento, y a ser posible, escribir, aun sacando la puntita de la lengua y extraviando leve los ojitos, que no conviene pedirles mucho más, por ejemplo a decir we can, que luego se arma, nos la arman estos o nos la arman los yanquis, qué disparate. Y desde luego, SOCIALISMO, en lugar de esa limosna, tan de menesterosos atendidos a cierta distancia, en razón de la repugnancia, por las damas de la caridad socialdemócrata. Pero, oiga, ¿de qué clase de socialismo hablamos? Otro día hablamos de eso, estúpido miedica, hay que ver qué se hizo del bravo español de antaño.

«En cierto foro de El País, de cuyo nombre prefiero olvidarme, pero ustedes saben bien a cuál me refiero, un contertulio escribió: PODEMOS es una representación legítima y democráticamente intachable que recoge las ideas que tiene la gente. Que lleguen hasta donde las urnas quieran, que para eso vivimos en democracia. Eso sí, espero que sea a ninguna parte, porque su programa es pura demagogia. No se venden duros a tres pesetas, aunque como gustarnos, nos gustaría a todos. Si PODEMOS se ve en el poder algún día, el itinerario será como sigue: primero, nos moderamos, nos moderamos aun más después -a eso le llamo ducha de realidad-, y ocurrirá solo si realmente tienen sentido de estado y compasión por los millones de familias trabajadoras que iban a depender de sus decisiones; y aunque muchos de ellos mantengan la integridad, otros serán fagocitados por la codicia y el poder. Es decir, que ningún votante de PODEMOS espere que su partido se parezca a sí mismo después de dos años en un gobierno. y seguramente, eso es lo menos malo que nos podría ocurrir a todos».

No me digan que no resulta demoledora la lucidez del anterior análisis crítico, o síntesis de la cuestión. Porque lo cierto es que yo misma, tan de vuelta de las cosas que me consideré siempre, tan curtida por el franquismo este de la democracia, tan abuela, si voté por PODEMOS, fue justo porque, tras meses de escuchar los debates de La Tuerka, encabezados y moderados por Pablo Iglesias el Otro, de haber visto sin alentar varios vídeos de debates de La Caverna, de seguirlo por la prensa, las redes sociales, en fin, por Internet -de televisión, no me pidan que la vea, miren, no… me resulta anticuada, cutre, repetitiva y tristones sus personajes-, estaba absolutamente convencida de haber votado por espíritus bienaventurados de estos de orden medio entre ángeles y principados. Era ver yo a Pablito, verlo aún, qué caray, y pensar: este tío nos salva a todos, salva a España, salva a Europa, salva el planeta, lo enterramos en olor de santidad y aun lo proclamamos santo como Francisco a ciertos Papas encubridores de paidofilia, entre otros defectillos. ¡Pero qué duro es que alguien le ponga a uno los pies en el suelo, Cristo Rey!

De todas maneras, ¿saben qué? Estos de PODEMOS deben de andar sobrados de lo mismo que yo, de estar convencidos de que, al menos de momento, no hay partido al que votar, si no es a ellos. El PP es una Banda, el PSOE, menos banda, dejémoslo pues en bandita, pero banda al fin, a no ser otro partido surgido de este por escisión, lo que dudo, porque estuve escuchando las declaraciones de ciertos posibles aspirantes a esos ritos que practican las religiones… perdón, partidos, ritos y parafernalia que, por cierto y encima, anda aún en proceso de bosquejar, construir o barnizar la nomenklatura o el apparátchik. ¡Tranquis, tíos, joé, pero si no hay prisa ninguna! Y esa alegre muchachada, que cree que todavía volverá a dárnosla con queso, viene a recordarme lo que no se le caía de la boca a un paisano, cliente de un bar de todos mis veraneos gallegos en las Rías Baixas, momificado delante de la tele de un verano para otro, sobre la mesa, la taza de ribeiro y en la boca, la colilla del cigarro, al escuchar lo que uno de estos o de aquellos decía, qué más dará: “¡Sempre o mesmo, sempre o mesmo!” E xa ben fodido, inda berrando: “¡Non hai Deus que vos escoite nen vos ature, fillos da vosa nai!”.

De otros varios partidos, tan ultrarradicales comecirios, ya alemanes, ya católicos los cirios -aunque lo que les gusta sea la integridad de la hostia de banquete o el banquete de la hostia, son sumisos-, ahí están, como el propio PP, y así de fascistas, los histéricos resentidos de VOX, de UPyD, de Ciutadans o, en más moderado, pero derecha al fin, los nacionalistas, bien de EjpaÑa en su conjunto, bien de la periferia. ¡Qué decir, si todo quedó dicho y aun llevado a la praxis!

De la periferia es la expresión con la que todo manual escolar se refería -y sospecho que lo sigue haciendo- a los escritores gallegos, vascos o catalanes de la Generación del 98, al dejar bien consignada una de las características del grupo. No se me olvidarán jamás las risas, mías y de toda la clase, cuando algún alumno despistado preguntaba con ingenuidad que qué era aquello de la periferia española en su contexto: “Todos los autores proceden de la periferia española, pero la mayoría viven en Castilla”. ¡Manda carallo e con aturuxo! Pues de la periferia o no, de los de IU, o como se llame el inventito a día de hoy, nada espero, tras haber votado por ellos una vida. Así que, insistiendo mucho, no se me ocurre a qué otros podría votar en las próximas elecciones, para las que y después de las cuales espero que hayan aprovechado y aprendido de la tremenda experiencia purista de un Beppe Grillo italiano, ese Pepito Grillo del que tanto podríamos aprender, muy en especial del batacazo.

Resulta curioso observar que, no todos, pero la gran mayoría, después de recitar una loa a PODEMOS, añade “un pero”, cuya utilización en construcciones semejantes -no soy xenófobo, racista, fascista, machista, clasista, etc….. peeeero…-servían en mis clases para el repaso de las oraciones coordinadas adversativas -exclusivas, nada de restrictivas siquiera-. A aquello lo llamaba yo matar dos pájaros de un tiro, el análisis de la lengua y el de la hipocresía cobarde de los más, es decir, atacar la educación integral de las criaturitas. No me entrego a Pablo Iglesias ni a nadie con los ojos cerrados, el culto a la personalidad anda demodé y es peligroso en extremo, sino que camino, precisamente, con los ojos, los oídos, la nariz, la capacidad intelectiva que quede y la alerta, todo a punto y disperso entre mis ejércitos. ¡Ay de los traidores! No de los locos y los soñadores, porque la única locura peligrosa habría sido mantener las cosas tal cual, que es lo que querrían algunos, no matar la gallina de los huevos de oro de los colaboracionistas de bandas, banderas y banderolas, y querrían otros, los más pusilánimes, el mezquino “que me quede como estoy, Virgencita”, sin techo, recortados a límites tribales inadmisibles enseñanza, sanidad, trabajo, salarios, prestaciones, pensiones, etc., es decir, vivamos con dolor, no abortemos, pero ni en caso de malformación fetal: busquémonos la vida, estraperlemos de nuevo y vivan las caenas.

Y no solo PODEMOS triunfó, también lo hizo BILDU, esa seña fea dirigida a los corazones rencorosos, a los hipócritas y a los bobos, y a pesar de ser un partido tan legal como los demás (y este “legal”, en los más de los contextos, me atraviesa la masa cerebral de punta a punta). Pero en Catalunya, a los catalanes no se les escapó que Mas es derecha nacionalista a lo suyo -de él, no a lo suyo de los catalanes- y, aunque no derecha al chabacano y zafio estilo de la nacional por antonomasia, ellos se decantaron por Esquerra Republicana, ganadora por primera vez desde la Segunda República, el Partit dels Socialistes y el PP a fer punyetes, por mucho que Mas minimizara la segunda posición de CIU; pelillos a la mar. En Aragón, Madrid, Baleares y Asturias PODEMOS se colocó por delante de IU, es decir, como tercera fuerza política. Estemos seguros de que, a pesar de los que nos auguren organismos extranjeros o de casa nostra, en lo que le pueda quedar de gobierno al PP, no en lo que queda, algo dulcificará sus decisiones, leyes y demás, como escupirá con mayor urbanidad.

Entonces, ¿PODEMOS? Con PODEMOS o sin PODEMOS, tendremos que poder, pero según qué quiera cada quien. Personalmente, como soy tan boba como modesta, me conformo con trabajo digno para todo el que quiera trabajar, un techo, educación y sanidad gratuitas y universales, investigación científica, castigo para el delincuente, justicia, libertad y muy poquito más. Bueno, sí, perdón, seré sincera. En realidad, lo que quiero es una millonada de educación para este pueblo y otra millonada más de bibliotecas -si en papel o no, ya lo hablamos- y cuanto exige el crecimiento saludable de nuestras criaturas, más una miajita de cultura para todos nosotros los ya madurados. No quiero, en cambio, regresar a los duros años de la riqueza atolondrada del ladrillo, de la riqueza atolondrada a secas. Forcemos la situación, salgamos de estas sentinas y volvamos a ser personas. O empecemos a serlo, ¿no?

Lo cierto es que mi lucha, mein Führer, siempre estuvo marcada por un egoísmo atroz que se agravó en los últimos años pro salud mental como física. Obedece a un consejo infalible que me di en su día y sin reflexión previa: envejece tratando de ser más joven y más audaz que cuando en verdad lo fuiste. Y la cosa es, envidiosos lectores, si es que alguno queda a estas alturas de PODEMOS, que mano de santo, oigan, al punto de que debieran apropiarse el consejito.

Pero entonces, Pablo, el Otro, ¿usted cree…? Yo no creo ni dejo de creer, lo que sé es que mi opción era o a NOSOTROS o a nada. Nada había que me mereciera la confianza y la seguridad de este partido recién nacido, y miré rostros y no hallé líder en que poner los ojos que no fuera recuerdo de la  … ya empezamos, perdón de nuevo. No hallé un solo líder, decía, vivo, palpitante, lúcido, coherente y con apariencia de íntegro que no fuera Pablo Iglesias y sus chicos. ¿Confianza o ilusión? Pero si es lo mismo, hombre de Dios, y si no me cree, contraste los más serios, complejos y fiables sondeos, los porcentajes de previsión de voto, lo que otorga este o aquel a uno u otro partido, la suma, el empate técnico, el margen de error, el deslizamiento en uno u otro sentido y cuanto pueda decirme, con los resultados. ¿Y eso qué significa? Que las bandas políticas no son las únicas bandas, que estos arúspices doctorados en previsiones científicas tienen los conocimientos que mi médico de cabecera sobre asuntos dermatológicos, que de momento nos espera una apasionante dedicación: observar qué novios le salen a Pablo Iglesias, de qué técnicas y métodos se harán servir para probar la consistencia y la sinceridad de sus sentimientos… y a esperar a las próximas. Pero, vamos, que mejor no podían haber salido las cosas el domingo pasado, ¿no creen? ¿O pretenden jugar a lo seguro? No voten a lo seguro porque esos son los que nos vaciaron España de norte a sur y de este a oeste, y encima, en lugar de dejar el botín en estos bancos nuestros tan seguros, a saber por qué, se lo llevaron a paraísos extranjeros. ¿Cómo? No le he entendido una palabra… Ya, pero ahora me perdona, voy a relajarme con uno de los mejores amigos del hombre. ¿No lo oye ladrar? Bufff, es que estoy del PP … digo del texto, fins els ovaris. Y ustedes de leer, también, lo sé. Por eso insisto en que oigan. Oigan, oigan…

https://www.youtube.com/watch?v=1trE3ms3AGo&list=RD1trE3ms3AGo#t=211

 

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4 comentarios en “No hemos sabido comunicar.

    1. Es posible. Pero ahora hay que ocuparse de una tarea añadida, la de renovar y reforzar con terca obstinación la esperanza y la capacidad de lucha.

      Gracias por seguir siendo leal y paciente lector de unos textos que son poco más que la catarsis liberadora de quien los firma.

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