Cagüen Ejpaña

 

“Multas de 30.000 € por actos ofensivos contra España”. ¿Y qué es España? ¿Quizá, ante todo y por encima de todo, el conjunto de sus ciudadanos? Unos 47 millones, quizá menos, que estamos yéndonos por pies por variar la historia, escapar de un desgobierno a cara de hiena que nos está matando literalmente. Pero no creamos que hemos llegado al final del proceso, quedan bienes aún por arrancarnos; se trata de una labor sin tregua pero bien dosificada, que podamos soportarlo sin fenecer y con dolor al tiempo: nos desgobierna el neocapital de las neoiglesias y las neocapillitas a través de sus pepimonaguillos y sus pepiobispos, y estos alientan, alentaron siempre, gracias al dolor del prójimo, es decir, les da la vida. Solo sus catecúmenos reciben el óbolo que cae de sus mesas y un cierto favoritismo, y ello, tan solo para que sigan votando a los ancestrales representantes de un dios menor sin rechistar y pase lo que pase, incluso lo que aún no pasa (pero pasará).

En realidad, lo que nos ocurre no es real, y pongo un ejemplo: clamamos porque cierran una televisión pública, porque nos quitan la voz a los valencianos en un acto zombi de despotismo des-ilustrado, y al tiempo, del clamar una ciudadanía zombi no mucho más ilustrada. Porque olvidamos que CANAL NO-DO era su voz, no la nuestra, pertenecía a la pepiclerigalla en su conjunto; tanto monta -aproximadamente, por aquilatar, mezclando quilates de valor con quilates de precio- haberla cerrado como mantenido en funcionamiento. Y a lo que nos cueste el cierre de la perversa nada que hubo, que nadie olvide sumar gastos pepicomprometidos a cargo de nuestro futuro: dieciséis millones de euros por compra de derechos y pelis hasta 2019, seis millones para pagar el alquiler de su sede en Alicante hasta 2035, con sus cuatro millones y medio ya invertidos en obras, más de trece o catorce millones que habrá que abonar a Mediapro por derechos de emisión de Fórmula 1, unos diecisiete al BBVA por ‘una operación de riesgo’ (?) y lo que cueste ¿colocar?… ¿desmantelar?… ¿hacer pasar por quirófano?… esta otra traca, la de València. Y lo que aún ignoremos, al menos ignora esta gallega valenciana.

Es decir, cuando decimos cagüen Ejpaña, ni siquiera nos insultamos a nosotros mismos, metafísicamente insultamos nuestra secular mala suerte, nos lamentamos por lo que parece que existe, pero no. Así que, a ver quién podrá impedirnos la catarsis del cagüen Ejpaña, si Ejpaña expresa algo que existe y no, pero que siempre sale carísimo.

Y ahora, que venga el pepiministro del ramo, o del remo, a ponerle una multa a alguien ya silenciado, pero no. De momento, incluso, ¿sabes Bárcenas?, he probado a entrar en diversos foros de los medios de incomunicación a decir cagüen Ejpaña a ver qué pasa, y resulta que ni pasa nada, ni me censuran. Tiene que ser que esa España en la que creéis vosotros, la pepiclerigalla, no existe, que es solo el lamento o el grito escueto de cuantos somos incapaces de arrancaros de nuestra mente. Y por más obstinación que le echemos al empeño.

 

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