Un exorcismo para Aznar.

 

 

El Arzobispado de Madrid, según acaban de informarme, está estudiando adiestrar a determinados sacerdotes para que sean competentes en aplicar rituales ad hoc que ahuyenten a Satanás del cuerpo de los posesos, de nuestros posesos particulares, hay que suponer. ¡Bendito sea Dios! Según el portal Religión en Libertad, la formación y constitución de este nuevo ejército, que apatrullará para vigilar la buena salud del alma, es la respuesta de mercado a la creciente demanda de una parte de la feligresía que se considera víctima de influencias maléficas. Ya saben, magia negra, amarres amorosos, mal de ojo, meigallo y hasta incursiones más graves de Satán, como infestaciones y posesiones diabólicas o demoníacas. Queda sin aclarar de momento si los propios individuos de ese ejército, así como arzobispos, obispos, cardenales, humildes párrocos y demás graduaciones de la secta, lo solicitaron también para ellos mismos y si deberán dejar su mal en manos de alguno de sus piadosos compañeros exorcistas.

Por experiencias similares de siglos pasados, consta que, a partir del momento en que se pongan en acción y logren sus objetivos esos soldados del alma, nuestra vida comenzará a ser otra. Se acabaron las fuerzas del mal. Se acabó la pesadilla. Muchos regresarán a ser de nuevo personas normales, aspirantes a devolver a la sociedad la paz y la armonía que debieran ser las propias de toda comunidad humana postmoderna. Yo misma podría vaticinar que, en cierto modo, superaremos los males inherentes a la crisis y que, hasta cierto punto, el justo para ir tirando, pero tirando a la altura del hombre, no a la de los bueyes, dejaremos de preocuparnos por los impagos de la hipoteca o del alquiler de nuestra casa, así como que habrá pan en abundancia  para todos, y que además volveremos a saludarnos con el buenos días habitual entre cristianos, que buena es la iglesia para cosas como esta y muchas otras.

Aunque el portal no dice nada al respecto -es de suponer que lo haga en breve-, los actuales medios de comunicación serán puestos al servicio de las mencionadas patrullas del bien. En este sentido, tampoco se debiera prescindir, añado, de la denuncia ciudadana, nunca anónima, sino haciendo constar nombre, apellidos y DNI, además de la dirección de correo electrónico, este, a fin de que se nos mantenga informados del progreso de nuestro denunciado particular. Será de agradecer asimismo el interés y la intervención de las redes sociales, es decir, que hashtag  y trending topic nos mantengan al día; recuerden, por ejemplo, aquel que logró que tantos ciudadanos tuvieran de qué hablar en el curro, y los que carecían de él, en su banco del parque: #spanishrevolution. Así imagino  otros, pero referidos al alma: #vaderetrosatan, #notetenemosmiedo o #vetealinfierno.

Querría hacer una propuesta concreta que juzgo de interés para la ciudadanía en su conjunto. Ya que últimamente en la tele no dan nada que de verdad logre entretenernos educándonos, ¿no podrían ser televisadas las intervenciones de los exorcistas más diestros, considerando que, al fin y al cabo, será a quienes se les confíen los casos de los personajes más célebres y poderosos? Personalmente, me adelanto a proponer el de José Mª Aznar, no dándole preferencia por ex, bajo ningún concepto, sino el día en que le toque por el riguroso orden que se establezca. Porque, de la misma manera que sabemos que la posesión demoníaca se produce cuando una persona abre puertas a las fuerzas ocultas, el pasado jueves, por la entrevista que le hizo Antena 3, supimos -los síntomas se manifestaban y nos ilustraban con la inmediatez de la verdad más obvia y deslumbrante- que el expresidente Aznar tuvo que habérselas abierto en su momento. Con todo, llegado este punto, interesa hacer una reflexión o advertencia respecto a una cuestión de primordial interés. Los casos de muchos otros políticos, banqueros y empresarios españoles, que es a los que se trabaja con preferencia el maligno, no parecen ser propiamente casos de posesión, sino que ellos mismos se posesionaron indebidamente, a modo o en condiciones, de lo ajeno, lo que no puede considerarse en rigor posesión satánica. También conviene referirse a otro grupito, aunque algunos de los individuos que lo conforman pertenezcan a la vez a uno y otro: el de los visionarios jodedores, si se me permite, unos más obviamente jodedores que otros, pero todos tipo Camps, Cotino, Ruíz-Gallardón, Iñaki Wert -Wert no es un apellido en realidad, es el resultado bobo de los dedos de un niño jugando con la máquina de escribir-, el hiperactivo Trillo, ¿lo recuerdan?, Mari Loli Cospedal y alguno más, pero de los que tampoco puede afirmarse stricto sensu que se hallen poseídos por el demonio; apenas se trata del subproducto desdichado, se comenta, de un cura a quien en su día se le fue la mano con el agua bendita al derramarla sobre sus indefensas y tiernas cabecitas. De ahí precisamente, el nombre popular: meapilas o menjaciris.

José María Aznar, más que aquello o que esto otro, o además, está endemoniado, punto pelota, que decían mis alumnos cuando estaba de moda; la moda actual es más efímera que nunca. Estoy segura de que cuantos observaron el envaramiento, el torozón, la tensión de cada uno de sus músculos, incluidos los faciales, el obvio malestar frente a una estatura, la suya propia, que sin embargo no coincide con aquella con la que Lucifer lo confundió, los gestos de su rostro contraído, su mirar sin ver, así como la boca sin control, ilustran sobradamente que se trata de una víctima del mencionado apoderamiento demoníaco, que ese conjunto es la inmunda obra del que lo posee. Desearía,  debiéramos desearlo todos, que el acto de exorcismo que se lleve a cabo sobre su persona por el sacerdote que se elija para el caso sea televisado para bien de toda la ciudadanía. ¿Es demasiado pedir? No lo creo. Que todos seamos testigos de que los espumarajos, los retorcimientos, las convulsiones, los vómitos de sangre, los cambios en la voz, la mirada extraviada, el vientre hinchado, la perlesía… van informando de que Satanás estaba ahí, como de que va saliendo del pobre cuerpo del expresidente. Y gozarlo después. A un Aznar limpito, relajado, en paz, tal vez debilitado por la lucha, hecho un pingo del pingo -los mejicanos llaman pingo a Satán-, pero por fin, pingo de Dios.

Por si alguien dudara de la infernal sintomatología:

http://www.antena3.com/videos/entrevistas-noticias/2013-mayo-21-2013052100038.html

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