Por algo de cultura y de talento en la prensa (de una maldita vez)

 

 

Es increíble lo que un diplomático, que además escribe en El País, puede hacer por las lenguas españolas. Mientras lo leía, escuchaba música como esta, aun sin quererlo.

_Oiga, que tenemos un problema…

_Dígame… Soy todo oídos.

_En Catalunya se habla catalán, e incluso es posible que en Galicia hablen gallego y en el País Vasco, euskera.

_¡Qué asco de gente, cansan a Dios!  Y dígame, ¿cómo es posible?

_Ni idea. Quizá, al morir nuestro caudillo, el bienfamado, el español se les fue algo de las manos a sus sucesores. Vamos, digo yo…

_Vivir para ver… ¡Habrá que hacer algo y rápido, lo que sea!

Por fortuna, hay ejércitos de personas dispuestas a aportar soluciones al problema. Sin ir más lejos, en ese periódico, y casi a diario, escribe alguien con afán conciliador, lo que no está reñido en absoluto con que los más, no solo de entre estos, sino en general de entre los que escriben en la prensa, lo hagan francamente mal. El último artículo está firmado por un tal Juan Claudio de Ramón, y aparece escrito en el tono prudente y de consenso que conviene por diplomático, ya que esa parece ser su profesión. Lo titula: “Por una ley de lenguas (de una maldita vez)”. Se trata de una solución realmente sencilla, surgida sin duda de la mejor buena voluntad, y que podría sintetizarse en la siguiente propuesta: Yo me encargo de visualizaros la lengua y, a cambio, vosotros me entregáis más o menos la mitad de ella para que nos ocupemos del asunto en condiciones. Visualizar, conste, es un vocablo del que hace uso este diplomático metido a lingüista, servidora no lo haría ni de coña. Pero no solo es alguien más que se apunta al verbo visualizar -¿no habría preferido, tal vez, visibilizar, aquel otro tan bonito que se utilizaba en ese mismo diario referido a la mujer, es decir, a la procura de que terminara de vérsenos de una puñetera vez, cuando el zafarrancho de combate aquel entre académicos, feministas, gente de consenso y desocupados otros?-, sino que también pretende intervenir para solucionar disputas por un quítame allá esas lenguas. Tiene que ser que sabe que los sordos hipertrofian el sentido de la vista para compensar la hipoacusia. Vean, si no: “Se trata más bien -el subrayado es mío- de una obligación de visualizar el hecho de que todas ellas son lenguas españolas…” Lo que sin duda debe de querer significar que una buena parte de españoles, si no visualiza un rótulo, por ejemplo, en la estación de Atocha, en el aeropuerto de Barajas o en el Museo del Prado, en cada una de las restantes lenguas españolas -ya saben, bienvenidos, benvinguts, benvidos, ongi etorri, estooo… ¿y welcome, por abreviar, dejándose de tonterías-?, ignora su existencia o, con mayor fundamento, que un porcentaje tan alto de ellos que da pavor cree que todas ellas son dialectos del español, lengua que se limita a hablar, que a veces lee y que incluso se lanza a escribir.

En cualquier caso, podría decirse que, antes de llegar a la propuesta, hace una descripción del estado de la cuestión: “No es que los españoles de raigambre castellanoparlante se opongan a la existencia de esas otras lenguas; sencillamente, tienden a no interesarse por ella”. ¡Cielo santo, menos mal que no se oponen a la existencia de otras lenguas esas gentes de raigambre castellanoparlante!  ¿Qué habría pasado, caso de que llegaran a oponerse? No me cabe la menor duda de que se habría líado una muy gorda. Pero añade: “Como consecuencia, existe una asimetría entre lo que una persona instruida de, digamos, Gandía, sabe de Garcilaso, y una de Toledo, de Ausiàs March”. Respecto a lo del pobre Garcilaso y al aun más pobre Ausiàs, yo siempre había creído que un español instruido sabría más o menos de ambos poquito a partes iguales. Qué decir de un Gil de Biedma, de un Josep Pla i Casadevall, añado a la ventura y por mi cuenta, a pesar de haber escrito, el primero, barceloní -és a dir, nascut a Barcelona-, en castellano, el segundo, palafrugenc -o sigui, nascut a Palafrugell-, en catalán y en castellano. Y aun cabría preguntarse qué sabrán unos y otros, incluidos gallegos, granadinos, toledanos, y apostaría que incluso el propio de Ramón, acerca del poemario de Lorca, Seis poemas galegos –uno de ellos, el «Madrigal á cibdá de Santiago», rebautizado “Chove en Santiago” y divulgado por el grupo gallego de música folk Luar na Lubre-, de la existencia de esos poemas. ¡Maldita gente, gente rara como el granadino, que nadaba, ora en unas aguas, ora en otras! En todo caso, que le quede constancia a don Juan Claudio de Ramón de que, en Gandía, País valenciano, así como en todo Instituto de Enseñanza Secundaria catalán, los alumnos debieran saber tanto de Garcilaso como de Ausiàs March, en razón de que uno y otro figuran en los programas de ambas asignaturas, es decir, en el de Literatura española y en el de Literatura catalana. No viceversa, por cierto, o sea, en Toledo, y ya es lástima, aunque sea muy poquita. Pero, en cambio, en el bachillerato que hicimos muchos de nosotros en Institutos de Enseñanza Media de cualquier lugar, sabíamos de Ausiàs March, como sabíamos de Dante, de Petrarca y de Alessandro Manzoni, de Montaigne, de Shakespeare, de Shelley… y hasta del Aufklärung, desde luego del Sturm und Drang, este último para estar en condiciones de atacar, bien advertidos, a don Johann Wolfgang von Goethe. Y no era aquello porque estudiáramos en el duro español impuesto, sino esto otro por el hecho de que, en los actuales tiempos revueltos, en los que incluso hay diplomáticos que se pronuncian sobre las lenguas de unos y de otros, los escolares saben poco, no por culpa de ellos, del bilingüismo, del empecinamiento monolingüe o del bachiller en inglés, qué va; por una educación pública mermada aposta que se les ofreció a modo de rancho a todos los alumnos en general desde la democratización de la enseñanza, que significa que, como la paga el vulgo, es justo hablarle en necio para darle gusto.

“Catalán, vasco y gallego deberían ser lenguas oficiales del Estado, con el castellano. A algunos les dará la risa y otros se llevarán las manos a la cabeza. ¿No existe ya una koiné, una eficaz lengua común? ¿No conllevaría una factura monstruosa multiplicar todo por cuatro?”. ¿Por cuatro? Caramba, siempre creí que la factura de al menos una de las cuatro estaba más que amortizada. En fin… Precisamente esa coiné -del gr. κοινή, (lengua) común-, que en rigor no es castellano, sino lo que se fue desarrollando a partir de un embrión -el rumor de los desarraigados, que llama el profesor López García de la Univ. de València- parido en los vastos confines que hablaban euskera para quienes procedían de otros lugares que se expresaban en cualquier dialecto del latín, la fuimos haciendo a lo largo de los siglos todos y cada uno de los habitantes de estas difíciles, pero entretenidas tierras. “No parece alocado poder declarar en tribunales con jurisdicción en todo el Estado, solicitar la renovación del DNI o consultar las páginas web ministeriales en el idioma oficial de la preferencia de cada uno.” No, no lo parece en absoluto. “En principio estas disposiciones ya existen, pero no se vela por su cumplimiento.” En todo caso, qué casualidad ejemplarizante, sí se puede hacer en todas las comunidades bilingües, es decir, en la lengua propia del lugar y en koiné. Y ya que andamos en estas, me pregunto, ¿por qué el autor del artículo se refiere a los ‘mozos de escuadra’, que tardé en identificar, así, tan a la pata la llana castellana, siendo que son Mossos d’Esquadra, la policía civil más antigua de Europa que nació en forma de escuadras de paisanos armados para mantener el orden público, en substitución del somatén, legalizadas por real decreto en el primer cuarto del siglo XVIII?

“Ni pasaría nada si dejásemos de emplear la letra ñ en todos los logotipos oficiales.” ¿Ven como sí? ¿Ven cómo este hombre, si se le deja, nos hace borrón y cuenta nueva de absolutamente todo cuanto se pueda escribir aquí o hablar en Pekín? Total, un triste grafemilla de nada como la eñe, no me hodas, y aun si se empeña Wert, el sinvergüenza de las impresionantes manifestaciones estudiantiles de hoy, el sistema fonológico del español al completo se le pasa a los catalanes, a cambio de que Mas se esté quietecito y no hoda. Aunque no sé yo si le gustaría a Ruíz-Gallardón que una eñe ya bien crecidita y abusada fuera abortada por mero capricho diplomático de un machote y por muy seor menistro de Deseducación que sea.

“En España, en cambio, preferimos seguir semienterrados en nuestro secular duelo a garrotazos. Culpa y vergüenza nuestra.” En efecto, lo prefieren ustedes siempre, es como el respirar, pero no los españoles en general, sino los torpes españolistas. Lo que tienen de bueno las comunidades periféricas es lo que nos reímos con estas y con otras cuestiones, ¿sabe? Nunca olvidaré la intervención de un amigo, varón monolingüe, castellano y al menos tan condescendiente y tan con las cosas terminaditas como el autor del artículo. Dispuesto a mostrar su agradecida generosidad con ocasión de una mariscada gallega con su albariño y cuanto se había encargado para después, se dirigió con recio acento español a la hija del dueño, que nos atendía, en lo que él consideraba, sin duda, lengua de sirvientas de mariscadas:

_¡Nena, fai o favor… Tráeme un coitelo, anda!

_Hai, señor, non me sexa tan fino, vosté pode dicir cuchillo e non pasa ren, que inda que somos aldeans, falamos a língoa dos forasteiros pola conta que nos ten.

¡Oh, “la fascinante filogenia del euskera” con la que podría distraerse un colegial andaluz! Léanlo, merece la pena. En adelante, de no hacerlo, podrían verse obligados a prescindir de un verbo precioso, mandatar*, que emplea el autor en este contexto: “Una ley de lenguas oficiales debería mandatar a los poderes públicos para que estimulasen el aprendizaje de las otras lenguas españolas, de manera que en el currículo de un colegio andaluz se estudie la última poesía en gallego, nociones de catalán, o la fascinante filogenia del euskera”. A ver, la última poesía en gallego era de … de … de … ¡Acabo de perderla! Si la encuentran, por favor, devuélvanmela en valija diplomática.

http://elpais.com/elpais/2013/04/19/opinion/1366392862_518367.html

*Mandatar (juzguen ustedes mismos; el resultado, directo a la RAE)

http://www.fundeu.es/recomendacion/mandatar-es-un-verbo-correcto-en-espanol-889/

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s