Cosas de niños: El pastor y Vargas Llosa

Textos con apariencia de muy sólidos como este al que voy a referirme los ha habido siempre y aun intuyo que, en un futuro más dilatado que necesario, seguirá habiéndolos y por mucho que algunos, incluido el propio autor en este caso, se empeñen en perseguirnos con sus jeremiadas, y hasta puede que vayan a más en virtud de aquel viejo refrán, como mínimo tanto como La Celestina, de “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Vivimos inmersos en una sociedad dicharachera e idiotizada cuyo lenguaje verbal está a punto de alcanzar el nivel comunicativo de los simios, es decir, así de inexistente, con el agravante de que, a pesar de ello, como el aparato fonador humano, o semihumano, es capaz de emitir signos -el del simio, no, que no se le ha ocurrido, ¡falta de cerebriño, rediós!, enriquecer las funciones de algunos de sus órganos para adaptarlos y adueñarse así de la facultad, nuestro caso-, pues los emitimos, los signos verbales, y tal pareciera que quienes reciben gracias a ellos una especie de información rudimentaria, la entendieran, poderosa estimulación que empuja a enviar a su vez los propios, y así, a fuerza de oceános de signos cruzados entre emisor y receptor, quienes intercambian sus papeles ad infinitum, andan a nuestro alcance un número imposible de mensajes orales como escritos que parece que dicen, no diciendo, ¡ese mérito!, aunque el ruido resulte ensordecedor. En vista de lo cual, cuando tropezamos con artículos como los de Mario Vargas Llosa, ese contraste, en los que es posible hallar, no solo el sujeto con su predicado, sino una estructura textual completa y compleja con toda la apariencia, acaso engañosa, de ser muy coherente y de estar perfectamente cohesionada mediante los procedimientos habituales, incluidos los menudos, simpáticos y juguetones conectores, nos sentimos tentados a exclamar, y no solo para uno mismo, para cuantos quieran participar del regocijo sociocultural del hallazgo: ¡Eureka, por fin he encontrado un texto claro y bruñido, bien erigido, marmóreo, digno de ser leído, entendido y aventado a todo el hemisferio occidental del planeta, qué suerte, diantres!

El caso concreto al que quiero referirme, el último artículo en El País del mencionado escritor, encomendero de USA para todo su Imperio, constituye un encomio, una loa, una apología, un loco panegírico centrado en la figura expapal de Joseph Aloisius Ratzinger, Papa en funciones hace unos días, hoy felizmente jubilado, deferencia de un escritor que, en tiempos ya muy pasados, tenía como única y feliz encomienda la de novelar, aptitud que no lo ha abandonado en absoluto, por cierto.

Considerado que, cegado por la turbación y el deslumbramiento mi intelecto, ello me inhabilitaba como analista-comentarista objetiva y neutral del mencionado artículo, procedí a delegar tal función en un grupito formado por los más capaces, y al tiempo limpios de todo prejuicio, de entre mis exalumnos más jovencitos, a los que hace un par de cursos tuve que abandonar contra mi voluntad, felizmente hoy en muy otras manos en su 2º curso de bachillerato, con la exigencia inexcusable de que jugáramos a reproducir los viejos papeles, ellos, alumnos, yo, profesora a lo mío. Aceptado el trato, coincidieron los más, con leves matices diferenciadores mínimos y despreciables, en las ideas así principales como secundarias del texto, realizaron el pertinente comentario y hasta elaboraron una valoración personal. Me limito, pues, prácticamente a ejercer de transmisora del resultado, seleccionando para tan feliz común denominador la respuesta de uno o de otro, en función del mayor acierto y corrección expresivos, desde luego desechados los casos excepcionales por arriba y por abajo.

 

Título (breve y que va al asunto): El pastor rodeado de lobos

 

I. Joseph Aloisius Ratzinger, expapa, es un varón inteligente, reflexivo y culto que habla varias lenguas, así vivas como muertas, o sea, lo que viene a ser un intelectual, según afirmación del autor del artículo. Hace muchos años era una especie de alemán progresista dado a la transparencia incluso de la iglesia, y eso a pesar de que anduvo tonteando con el nacionalsocialismo en su juventud (esto no lo dice el texto, pero me lo sé porque lo oí en casa). Felizmente para la Iglesia, remontó lo uno y lo otro a fuerza de tomar nota y de aprender. Sin embargo, terminó yéndose, lo que lo honra en gran manera, porque no sucedía desde hace siglos.

1) Debido a su natural humildad, fue sentado casi a la fuerza en la silla de San Pedro; él no quería.

2) Fue incapaz de solventar los tradicionales problemas y feroces luchas intestinas por el poder, inherentes al Vaticano, los enfrentamientos entre castas, un mundo de finanzas corrompido, el enriquecimiento, el tráfico y el blanqueo de capitales de una banca que compite con las más poderosas, también corrompidas y criminales, del mundo. Parece como que la Curia, una maquinaria gigantesca y compleja, mantiene relaciones excelentes con la terrenidad económica y la política italiana, pero no solo, ni mucho menos. Si este Papa quiso regenerar la Iglesia, que no sé, no fue capaz de lograrlo, porque seguramente no tenía ni idea de dónde se metía el pobre, y esto último aparece muy claro en el artículo.

3) Como no se sentía cómodo en ese pedazo de trono en razón de todo lo que acabo de exponer, y además le parecía que era lo mejor para la Iglesia y sus rebaños, de repente se volvió muy, pero muy reaccionario y se vio obligado a imponer esta tendencia ideológica incluso a los que no pensaban ni creían lo mismo que él, cosa que a estos les sentó francamente mal, lo que parece lógico (esto último, creo que no está en el texto, pero lo escuché una vez en radio Klara; lo siento)

 

II. El Vaticano, al menos tal se desprende del texto, es una especie de entre prostíbulo de lujo y poderosa mafia criminal donde se debe de vivir muy bien, pero donde a mí no me gustaría estar ni como interno, por ejemplo, porque estaría todo el tiempo a verlas venir, aunque no sé si Vaticano e Iglesia viene a ser lo mismo o no, esta última está como más… ¿desparramada, sirve? que aquel, aunque me parece que el uno y la otra vienen a ser las oficinas de Dios en el más acá, aunque gestionen asuntos del más allá (ya sé que lo tengo algo lioso y que tú no quieres comentarios subjetivos, pero no sé cómo explicarlo).

1) A pesar de haber escrito prostíbulo, en el artículo no se se hace ninguna referencia a profesionales de este gremio, y es que parece que alguna de esa gente está enferma de una enfermedad rara que los obliga a preferir a los niños, si he entendido bien el significado de pedofilia, porque nunca termino de ver la diferencia con paidofilia, aunque sé que el lexema del substantivo griego de παῖς, παιδός aparece en forma de παιδ- o de πεδ-, por ejemplo, πεδ, en pediatra, pedagogo o pederasta; incluso sé que hay otras enfermedades muy raras, como la efebofilia, la nepiofilia y la gerontofilia, que tiene que ver con la edad del ‘abusado’… perdón, víctima, aunque a esos cardenales, obispos, párrocos y sacristanes no creo que les gusten los viejos, sino los niños en general, y debe de ser por el efecto llamada, entre otros a los inmigrantes, pero aquí a los niños; recuérdese, si no, aquello de ‘dejad que los niños se acerquen a mí.’*

2) Los delincuentes criminales de la alta jerarquía del Vaticano, su banca, sus bandas, en general casi todos, desobedecían a este Papa, y puede que hasta se lo tomaran de chirigota: uno, porque no era italiano -Italia es muy suya-, y eso que echó fuera a alguno de ellos, y dos, porque lo verían abstraído y algo atontado como el intelectual que era y, claro, se aprovechaban, porque, además, no era nada maquiavélico y a lo mejor en el Vaticano conviene, él era más que nada anacrónico, dice el autor. Pero la cosa no se movió, en vista de lo cual, como ya he dicho, decidió una especie de jubilación voluntaria, excepcional entre la profesión papal, pero el autor no especifica si con o sin pensión, ni a cargo de quién; de todas maneras, tendrá sus ahorros, que para algo fue Papa.

 
III. Las reformas de la modernidad, el mundo como es, lo que hacemos y lo que pensamos está clarísimo que no le gustan ni al expapa ni al Vargas Losa Mejías, quienes, como son intelectuales, prefieren vivir en el pasado, que probablemente sería mucho mejor para ellos, digo yo, aparte de que tampoco le viene bien a la propia Iglesia y al Vaticano, todos los cuales en su conjunto consideran despreciable este mundo terrenal, que es así como lo llaman (yo, ya lo sabes, soy ateo, ya veré cómo me apaño)

1) Pero es que, paradójicamente, incluso en el seno de la Iglesia, en el Vaticano, al decir del autor, lo terrenal prevalece sobre lo espiritual (pero lo de ‘en el sentido más innoble de la palabra’ que dice el autor, no lo entiendo, aunque me gustaría; de verdad que lo siento)

2) Para que no trascendieran las cosas tal como son allí dentro, un poquito demasiado terrenales, supongo, como Papa tuvo que retroceder en su actuación como algunos siglos o así, tarea que desempeñó muy a su manera, o sea, la propia de un intelectual que sabía lo que se hacía, lo mismo haciéndose el tonto ahora, que pidiendo perdón después, o enfrentándose a los homosexuales, a las mujeres, al aborto y hasta al preservativo, convencido, con mucho ojo, de que si la Iglesia católica se abría a las reformas de la modernidad, se haría polvo, y que también lo haría para despistar a la gente de ‘lo otro’ (otra cosa que no entiendo es si Vargas Losa ve con buenos ojos todas estas prohibiciones y enfrentamientos de la Iglesia con los demás o no; ya me dices cuando hayas terminado de corregir)

 
IV. Al parecer, la Iglesia, frente a lo que nos has explicado tú y también otros muchos profesores, jugó un papel decisivo en pro de la igualdad, la solidaridad, la libertad, la democracia, la educación, la protección de los más débiles, la cultura, el arte y la ciencia, es decir, que, gracias a ella y a su labor a lo largo de dos mil años, el mundo antiguo y el renacentista vencieron a los que habrían querido borrarlo del mapa, y no al revés como nos has dicho, insisto; un ejemplo, que el Renacimiento español había significado poco renacer en nuestro caso, por culpa de la Iglesia, es decir, que se había hecho un poco ‘a la nuestra’, por la Contrarreforma, las prohibiciones y las persecuciones de la Inquisición, de la Iglesia, vaya, y no sé si te has confundido o es que lo he entendido mal. Ah, tampoco es verdad lo de la persecución de las ideas y a los hombres que tenían las suyas propias y que mantenían teorías que no les venían bien a la Iglesia, o sea, en general a las personas que pensaban diferente que ellos y que querían leer ciertos libros y tal; y no parece que se hubieran dedicado a condenarlos y a quemarlos, digo los libros, aunque me parece que también a algunos de esos hombres que no hacían caso del enorme poder de la Iglesia. Pues no, fue justo lo contrario, y lo viene a decir este señor; y eso de que algunos, como Fray Luis de León y otros, tuvieran que traducir partes de la Biblia o decir lo que pensaban a escondidas, en lugar de tragarse la traducción de la Iglesia, la Vulgata, ¿no? -una Vulgata, vaya, porque recuerdo que hubo varias- y cosas así, tampoco, porque fue de muy otra manera, según este original autor (perdona, otra vez he intercalado lenguaje connotativo de ese que no quieres, pero es por el lío)

 

En síntesis: El tema es este: en vista de que Ratzinger, a quien había que llamar Benedicto XVI, no pudo arreglar las cosas de la Iglesia en el Vaticano, decidió irse y dejarlos a su aire.

 
Valoración: Estoy muy confundido porque no me cuadra nada de lo que dice el señor Losa y lo que soléis decir todos los profesores, excepto el cura, pero servidor, como no va a clase de Religión, no tiene que escucharlo por los pasillos, lo comentaba el único de la clase que iba, pero ahora ya no va. Así que este artículo, no es que no me guste, es que no lo entiendo. O sea, que no sé si los dos mil años de cristianismo fueron una desgracia para el mundo occidental, porque arrasaron lo mejor del legado clásico y quisieron castrar, y castraron, al nuevo hombre, o fue justo al revés, que gracias a él se preservó lo mejor del mundo grecolatino y, luego, del renacentista, y además fue un acicate para el desarrollo de aquel. Y yendo ya a la valoración de mercado de la propia Iglesia Católica, si me permites, siempre le he oído decir a mi abuelo, que ya está muy mayor, que es una empresa que vende humo con réditos insuperables, y que vender humo y multiplicar las ganancias durante dos mil años es un milagro.

 
Usa el registro culto de la lengua. Que será precisamente por lo que no lo alcanzo en su totalidad, pero, a pesar de que no lo entiendo, me gustaría mucho escribir sin faltas y así de clarito como él. Como sea, a pesar de ser muy culto el registro utilizado por Losas Varga Mejías, me parece que la única palabra que no entiendo es ‘írritos’ (‘espectáculos  írritos a su temperamento y vocación’), que tiene que ser algo relacionado con el mal genio y el recio temperamento de cuando Ratzinger era Papa y se irritaba con lo que veía. A cambio, le he pillado un error de esos que siempre nos corregías, este: ‘Estaba convencido QUE si la Iglesia católica comenzaba abriéndose a las reformas de la modernidad su desintegración sería irreversible’. Debe decirse: ‘estaba convencido DE que… ‘ (y me sumas este medio punto, por favor, no vaya a olvidársete, lo de ‘irritos’ no cuenta, porque tú nunca lo has usado en clase)

 
*Y que fue por lo que en casa no me dejaron ir a un colegio católico como algunos de mis amigos. Como si yo fuera un idiota.

 
La nota, simbólica, la dejé en un notable alto.

 

http://elpais.com/elpais/2013/02/21/opinion/1361447726_090824.html

 

 

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