Regreso al glorioso movimiento de estarse quietos

  MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA 
  Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

  Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

  Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

  Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte. 

                  (Francisco de Quevedo, 1580-1645)                                                    (Francisco de Quevedo, 1580-1645)

No podría afirmar con rotundidad que una agrupación de entes -en el sentido de sujetos ridículos, grotescos y extravagantes- disfrazados de personas, es decir, la del Partido Popular, haya sido capaz por sí sola de causar este estrago en el alma, en la razón y en la mirada, incluso en el apetito, tan semejante a aquel del que daba buena cuenta Quevedo, pero coquetearía con el sí frente a cualquiera otra posibilidad. Porque antes de hacerse con el poder, yo no me sentía así, doctor, créame. Preocupada por la situación de crisis económica, tal que han dado en llamar a la crisis política que se nos ha echado encima, desde luego, muy tensa cuando alguna decisión del expresidente Zapatero, por supuesto, enfadada y hasta rabiosa cuando osó tocar la Constitución como un idiota, pues claro, irritada con la actitud y la conducta de algunos de sus ministros o gente del PSOE en general, no faltaba más. Pero, insisto, así como me siento ahora, doctor, tal que lo explica Quevedo por mí y como pocos podrían, tal vez ningún otro, jamás.

Hay algo muy antiguo en todos esos sujetos del partido en el poder. Es como si, al mirar a cada uno de ellos, uno a uno, en grupito o en su totalidad, fueran capaces de despertarnos con brutalidad y de golpe, y por mucho que se resista uno a salir del sueño o apele a Alzheimer, toda la memoria histórica que son capaces de acumular nuestros genes, nuestros huesos, nuestras venas e incluso el más elemental instinto de supervivencia. ¡Son ellos, qué duda cabe, han regresado! Es la bestia cabalgando de nuevo. “… Y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte”. Muerte de la alegría, de la esperanza en el progreso, de la razón, de la luz. Entraña cualquiera de esos sujetos lo peor del español, del que mandó y del que obedeció, del con alguna escuela y del con ninguna, del que tiene más o tiene más o menos, y de catecismo católico en el bolsillo, no, sino enarbolado como bandera para deletreárselo al prójimo en más o menos explícito, mejor si más. No porque en realidad tengan una fe y una moral que hayan podido pasar siquiera de refilón, tal que pasan esas cuestiones siempre, por un cerebro. No, estoy convencida de que es una manera ancestral de ser español, de estar sin ser, de creer que se existe sin existir, una forma cómoda de pretender resolver por sí mismo la inquietud de no saber qué es uno mismo, si se existe por estar y si solo se está porque se desprecia cuanto no sea el espejo que devuelve el rostro fantasmal de otros seres idénticos por los siglos de los siglos. Porque es seguro que sueñan con ser piedra sobre la que mantener la vaticana, junto con la financiera de los cimientos y pilares más robustos y carroñeros.

Con la bestia, surge siempre de la mano la otra bestia de la que hablaba, la eclesiástica de los Rouco Varela y de los Reig Plà. Caminan siempre en la misma dirección una y otra, porque en realidad son la misma bestia, bifronte.  Santamaría, De Guindos, Aguirre, Gallardón, Montoro, Wert, Báñez, Pastor, Mato, Fernández Díaz et caetera et caetera, nombres que uno a uno suman, cuando recién estrenados, un par de bostezos, pero que, a medida que van abriendo la boca para dejar salir las no palabras de su puta jerga ancestral, sobreviene la vieja náusea. ¡Bienvenida, náusea española, cuánto tiempo sin verte, casi no me acordaba de ti!  Existe mi náusea, no quienes la provocan, doctor, ellos son agujeros para los que nuestra ansia de vida reclama rostros de ser humano. Agujeros negros que todo lo devoran y que inspiraron el genio de Goya, de Quevedo, de Valle y de tantos otros.

Las líneas hasta aquí fueron la vomitona inmediata de hace un par de días, justo después de haber leído una noticia en El País acerca de los trabajos y los días de José Ignacio Wert, esa cosa, Opera et Dies, de Wert (se recomienda el repaso en versión original de Ἔργα καὶ Ἡμέραι, Hesíoso, siglo VIII a. de C., quizá el VII, obra impulsada seguramente por otra crisis política, aunque la llamaran agraria, que obligó a buscar nuevas tierras a las que emigrar en aquella Grecia de entonces. Merkel habría de llegar mucho más tarde como bárbara dispuesta a llevarse por delante, no solo a Grecia, sino a Roma y a cuanto país mediterráneo le recuerde que, por europea que sea, jamás lo será al modo de los habitantes de la Romania entre otros, y que, mal que le pese, le falta limpieza de europeidad y le sobran resabios gringos).

“Wert da un giro ideológico a Educación para la Ciudadanía”, dice El País. Pero no, es así: Wert da un golpe de timón con la pretensión de timar a los futuros ciudadanos españoles.

<El objetivo es eliminar las “cuestiones controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento ideológico” de la asignatura más polémica de las tres últimas legislaturas: Educación para la Ciudadanía. En la práctica esto implicará menos contenidos sobre los conflictos sociales y las desigualdades, obviar las escasas referencias a la homosexualidad, e incorporar como nuevos temas la defensa de la iniciativa privada y la crítica del “nacionalismo excluyente”.>

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/18/actualidad/1337372224_754584.html

El rostro de Wert hunde el ánimo y aun produce desazón, pero no mayor la desazón que la que producen los del resto de sujetos grotescos y extravagantes de este gobierno. Wert es pilarista como es licenciado en Derecho, qué menos, anduvo en la UCD de tantas leches, y anduvo, cómo no, en Radiotelevisión Española, siempre husmeando, fisgando, analizando datos y audiencias para otros, como Demoscopia, sondeando opiniones y futuribles desde los asientos más altos de los bancos, como el BBVA, e incluso presidió la European Foundation for Quality Management (sin reverencia, son apenas palabras en yanqui sin normalizar). Díganme qué niño nacido de madre querría ser todo eso de mayor, pero lo quiere siempre un buen pilarista hijo de Dios licenciado en Derecho, ser el personaje de un cuento que representa el papel del hombrecillo gris, a no ser, que para eso se es gris precisamente, cuando se viste uno de menistro católico neocon. Los adultos no debemos aspirar a analizar lo que escapa del cerebro y el sentido común, pero quede constancia al menos de que la labor que pretende el sujeto este es la que sigue:

1. Eliminar la única mención del decreto 1631/2006 a la homosexualidad en Educación para la ciudadanía, “uno de los puntos más conflictivos para los opositores a la asignatura y los obispos -se hacía referencia al rechazo a la homofobia-.” Es decir, mis amados jovencitos, la homosexualidad no existe, ¿no veis que no tiene nombre?

2. Borrar cuestiones que aluden, de forma más o menos directa, a conflictos o tensiones sociales “como las actividades sociales que contribuyan a posibilitar una sociedad justa y solidaria.” Abandonad toda esperanza, queridos niños, una sociedad justa y solidaria es una entelequia malsana y un futurible insensato. Afilad esas uñas, esos dientes, que hay que comerse al hermano ‘a dentelladas secas y calientes’, con el hermano Miguel, que iba a otra cosa, y del amor, antes de que el hermano os coma.

3. Añadir cuestiones que no se tocaban directamente, a saber, el terrorismo, el papel de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el respeto a la propiedad intelectual. Es decir, ETA, chavales, enteraos, resulta imprescindible para que creamos que el Partido Popular y Wert, o viceversa, existen. Además, es preciso educarse en el valor de ser predador sobre todas las cosas, o bien, caso de que os neguéis a comeros este convencimiento, al menos permitid con amabilidad que los demás se os coman hasta que sintáis en la carne que los predadores ya os iban comiendo mucho antes de nacer.

“La polémica en torno a esta materia, que los alumnos estudian en clases de una hora semanal, arrancó con mucha fuerza tras su implantación y se fue diluyendo con los años. En 2009 había 114 objetores de conciencia de 800.000 estudiantes, según el último recuento realizado por este periódico. En esa misma fecha, EL TRIBUNAL SUPREMO CONCLUYÓ, tras centenares de causas judiciales y sentencias dispares en los tribunales autonómicos, QUE NO SE PUEDE OBJETAR A ESTA MATERIA OBLIGATORIA, aunque pidió que se controlara el contenido de los manuales.” (las mayúsculas, mías). No hace falta explicarles a las niñas dónde tienen el clítoris, pero sí conviene advertirles que gozan de él en razón, laus Deo, de no haber nacido allí donde lo rebanan. Entre otras cuestiones.

Estos que siguen son los principales giros de la nueva Educación Cívica y Constitucional en la ESO, literalmente copiados del diario El País, cuya url figura arriba. La cantata es tan obvia e infantil que cualquiera, por mermado que le haya quedado el entendimiento después del 20 N de la nueva era triunfal, puede leer y entender; más aun, interpretar sus romos y abyectos objetivos. De todas maneras, ya que se ha tocado donde más duele, juro volver a la carga, caso de que mis excolegas anden por la labor de alimentarse de una bazofia muy antigua, tanto que, por fortuna, dice mi inconsciente que, ni siquiera en ese dramático caso, los niños lo permitirían a estas alturas de la victoria. Al menos los niños de la Enseñanza Pública, niños sanos siempre que ven, piensan, hablan, escriben, comentan y saben al primer golpe de vista, y de oído, de quiénes no deben fiarse jamás. Insisto, aquí, el nuevo catecismo:

Homosexualidad. Elude la referencia a los afectos y las emociones o a las relaciones entre hombres y mujeres. Borra un párrafo completo sobre el aprendizaje de “la valoración crítica de la división social y sexual del trabajo y de los prejuicios sociales racistas, xenófobos, antisemitas, sexistas y homófobos”. La alternativa se centra en “la familia en el marco de la Constitución Española”, la noción de la ciudadanía o “los criterios jurídicos de adquisición de la nacionalidad española”.

Desigualdades. Educación para la Ciudadanía se concibió, entre otros aspectos, para enseñar a los alumnos a argumentar opiniones y juicios de forma razonada “con una actitud de compromiso” para mejorar la realidad. Este entrecomillado se elimina, igual que el que entendía los derechos y deberes humanos “como conquistas históricas inacabadas”. También desaparece la referencia a la “compensación de las desigualdades” o “el rechazo de las discriminaciones provocadas por las desigualdades personales, económicas o sociales”. Frente a ellas, se propone una visión más institucional y genérica, con epígrafes como “el deber de transparencia en la gestión pública”, “el Parlamento”, “las elecciones” o “la opinión pública”. Elimina la referencia a “riqueza y pobreza” o “la falta de acceso a la educación como fuente de pobreza”.

Terrorismo y nacionalismo excluyente. Los alumnos ya no centrarán su aprendizaje en la existencia de un “mundo desigual”, sino que abordarán conflictos del mundo: terrorismo, fanatismo religioso, estados fallidos o los “nacionalismos excluyentes”.

Economía. El bloque que estudia las sociedades democráticas del siglo XXI incluye un epígrafe nuevo sobre “la dimensión económica de la sociedad humana”. Alude a las libertades políticas y económicas y al papel “de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor”.

Propiedad intelectual. Tras la polémica por la llamada Ley Sinde, cuyo reglamento vio la luz con el PP, el temario incluye el concepto de “respeto a la propiedad intelectual”, además de otras propuestas como la gestión de desechos, preservación del patrimonio, la contaminación acústica o los deberes hacia la naturaleza y el medioambiente.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s