La voladura de la Enseñanza Pública en el PV

Después de haber intentado con desmedido afán el Partido Popular, y desde el primer día de haber alcanzado el poder en la autonomía que fuera o haya sido, perseguir la Enseñanza Pública de este País Valenciano, al principio con maneras tímidas y encubiertas, a medida que pasaban los cursos, abierta y descaradamente, habiéndose procurado antes el PP una situación favorable a sus planes en forma de copiosas subvenciones a la enseñanza privada de la secta católica, subvenciones restadas de las partidas destinadas a dicha enseñanza pública, logrado mermar el sistema democrático por el que se regía la elección de directores para pasar a elegirlos casi a dedo, esas voluntades compradas, pero no las únicas por cierto, ya que hubo búsqueda y hallazgo de una clientela considerable a través, por ejemplo, de concesión de comisiones de servicios a gogó a un sinnúmero de profesores, de manera, no poco transparente, sino más obscura que cueva de lobo, de facilidades mil y de todo tipo para los más próximos de ellos al PP o a la secta católica, después de todo ello y aun de sutilísimas persecuciones a aquellos otros más delicados de estómago, libres e íntegros, haber logrado el desmantelamiento o la voladura de la Escuela Pública para poner a los más de nuestros jóvenes en manos de los colegios religiosos, dejando convertida a aquella en un gueto exclusivo para los alumnos pertenecientes a las familias más desfavorecidas desde el punto de vista económico o social, que lo uno suele ir con lo otro, es proeza lograda y rematada, y el trabajo que costó esa proeza fue coser y cantar. Aunque tal vez decir coser y cantar fuera cometer injusticia con los políticos que todo nos lo robaron, incluida La Escuela de Todos, como sabe en este País Valenciano el menos avezado de sus súbditos y por más que se lo calle.

Aunque queda por indicar que, antes y al tiempo de cuantas acciones he enumerado, hubo también erección de barracones escolares ad hoc en lugar de los edificios cuya construcción se había encomendado a CIEGSA, Construcciones e Infraestructuras de la Generalitat S.A. Según sus amos cantaron en público y podrá encontrarse en mil sitios de internet, “CIEGSA es una Sociedad Anónima española de capital cien por cien público perteneciente a la Consellería de Educación de la Generalidad Valenciana. Su misión es la de construir los nuevos centros educativos públicos en el territorio de la Comunidad Valenciana así como mejorar y reformar los ya existentes”. Lo único cierto de tan colorista e idílica descripción es que el dinero, en efecto, era cien por cien todo nuestro. Porque Ciegsa, como Terra Mítica, la Ciudad de la Luz, el aeropuerto de Castellón, el Palau de les Arts, la Ciudad de las Lenguas, RTVV-Canal NO-DO, Ágora y el resto de viva la pela del prójimo, fue también alcantarilla por donde desaguó el dinero de los valencianos a cuentas ocultas de las que seguramente jamás llegaremos a saber, déficits y sobrecoste tras sobrecoste cantados de un día para otro por soleás, y no por Tomatito o Camarón. Esa empresa de construcciones escolares arrastra deudas de 2.500 millones de euros que deberá pagar nuestra descendencia, supongo que en tercer o cuarto grado tal como van las cosas. La cuestión es que los centros que construía Ciegsa costaban siempre el doble de lo que costaba el mismo edificio en cualquier otra autonomía, y no porque fueran mejores, vayan a saber o a preguntarle al Curita, para otros, Francisco Camps and Company, pero se producía al menos una denuncia del Síndic de Comptes por año, indicando que resultaba imposible enterarse de cuánto costaba en realidad cada uno de los centros. Así que, cuando el Grupo Socialista del PV presentó una denuncia precisamente al Síndic, como solicitó una comisión de investigación para hacerse con la documentación, se produjo un “fortuito” incendio en las naves de Ciegsa, seguido de “un robo” en los despachos, incendios y robos a los que ya estamos tan acostumbrados como a la ley del azar gitano, no, al payo made en el país de El Buscón, el que ha de regirlos sin duda, pero podría aportarse una lucecita al respecto diciendo que en tiempos de las excelentes relaciones entre La Generalitat y don Bigotes de Gürtel Ánsar, aquellos tiempos electorales que tan excelsos resultados producían, Ciegsa aumentó sus gastos de publicidad hasta sobre unos dos millones de euros, pero en cada ejercicio. En los últimos tiempos del invento, la empresa de las escuelinas para nuestra infancia gastaba nada menos que unos cien millones de euros anuales solo por los intereses que generaba la deuda contraída, lo que equivalía a la construcción de unos veinte centros, dedicándose pues al pago de intereses mucho más de que lo que se dedicaba a construir, mientras los barracones florecían por doquier a modo de ávidas gaviotas carroñeras de esas que sobrevuelan a Rouco Varela, o viceversa. No fue mala gestión stricto sensu, sencillamente fue gestión que apenas tenía que ver con los colegios. El mapa escolar de CIEGSA tuvo un coste inicial de unos mil millones de euros y, sin embargo, quedan edificios, incluso de esa primera planificación, que jamás llegaron a construirse, aunque la deuda ascienda ya a 2.500 millones de euros. ¿Y cómo puede ser? ¡Ah! Las cuentas hay que echarlas con la calculadora del Gran Capitán o con calculadora Gürtel.

Ana Noguera, exdiputada autonómica por el PSPV-PSOE escribió en El País hace unos tres meses: “A título personal, sigo denunciando que CIEGSA se hizo como una consellería paralela, opaca y sin transparencia, para que ni los funcionarios, ni la oposición, ni los ciudadanos, supiéramos exactamente qué estaba pasando allí dentro, contratando personal afín y a dedo, con gerentes al frente puestos por su lealtad y amistad y no por su profesionalidad para realizar expedientes que nunca pasarían el filtro de la Administración pública. Al igual que está ocurriendo en EMARSA, en la visita del PAPA, en el caso URDANGARÍN, en el GÜRTEL, debe salir al descubierto lo que hay oculto en CIEGSA. Es necesario tirar de la manta para que salgan a la luz los sapos y culebras que allí han ido creciendo. No hablamos solo de una gestión irregular, sigo manteniendo que tampoco ha sido una gestión honesta. ¡A los hechos y los números me remito!” (las mayúsculas, mías).

Pues eso, que la Escuela Pública es un gueto por fin, tal y como planificó el PP desde su primer día de poder, pero gueto recién mejorado, gueto más gueto aun, para entendernos, tras el recorte de partidas económicas ordinarias, de profesores, de la rebaja de sus nóminas, del aumento de sus jornadas de trabajo, del número de alumnos por aula, de las descalificaciones, insultos y represiones ejercidas, tanto sobre esos profesores, como sobre alumnos y familias, gueto destinado a niños y adolescentes que proceden de las clases más modestas o de la inmigración, algunas de las cuales por cierto viajaron a este país justito para que sus hijos pudieran estudiar, qué ironía que no anduvieran informados sobre cómo y cuánto ama el PP la educación, pero hasta la de sus propios hijos, a los que, con la despreocupación del fanático ignaro, pone en manos de la secta más poderosa de cuantas existan en este país, la católica de Franco o de Pinochet, por solo poner dos de los ejemplos más divulgados de las colaboraciones de la empresa vaticana.

Pero además yo iba a otra cosa de tantas que se podrían decir respecto a la persecución de la Escuela Pública por parte del partido -o lo que sea esa cosa- en el poder. El pasado día 21 de este mes de abril, en el diario valenciano LEVANTE-EMV aparecía una noticia relacionada con las protestas que los alumnos del IES Lluís Vives realizaron en el pasado mes de febrero empujados por los salvajes recortes económicos a Educación: “Los menores detenidos en las cargas del Lluís Vives se niegan a pedir perdón a los policías.” Toda yo me quedé de piedra, ni en la época más dura del franquismo criminal me sentí más humillada, sobre todo, más indignada, y de la cabeza a los pies.

Los recortes económicos que habían obligado hasta a la restricción del alumbrado y de la calefacción en uno de los inviernos más gélidos que se recuerdan en este país, llevaron a todos los IES del País Valenciano a realizar una manifestación diaria en la puerta de sus centros durante los recreos de muchas semanas. Un día en el que se estaba produciendo una de esas protestas por parte de los alumnos del Lluís Vives -pero el Lluís Vives está emplazado en pleno corazón de la ciudad, frente a la RENFE y la Plaza de Toros, es decir, que esa manifestación que duraba los minutos del recreo sí que “se veía” en especial-, se produjo una actuación policial represiva de envergadura y barbarie comparables a las que se hacían en la Dictadura del general Franco. Esta represión policial, ordenada por la Delegada del Gobierno de la nación -también del PP- en el PV, Paula Sánchez de León, fue criticada por todos los medios de comunicación, a excepción de los llamados de la caverna tipo el Inmundo y la Sinrazón, por boca de los partidos de la oposición, además de respondido en la calle días después con manifestaciones multitudinarias de cientos de miles de valencianos indignados por la violencia de las cargas policiales contra alumnos menores de edad. Además de las cargas policiales, que se repitieron en días siguientes, varios menores  fueron detenidos, pero cuando el jefe superior de Policía de València, Antonio Moreno, fue preguntado por la prensa acerca de por qué se había producido tan elevado número de detenciones o cuántos efectivos policiales había desplegado, este personaje de pacotilla castrense respondió en la jerga cuartelaria del gremio, pero además de la de hace treinta o cuarenta años: “¿Usted que piensa? ¿Usted que cree?”, dando síntomas diáfanos a continuación de que él ni pensaba ni creía, pero ni siquiera respecto a su profesión, al negarse a “proporcionar esa información al enemigo”. El enemigo era, tal que todos sabemos, pero el Moreno este lo sabía mucho mejor, ese adolescente escolarizado con una media de edad de 14 o 15 años. Que cómo será el menda este jefe de la Policía de València, si la prensa informa hoy mismo que “ha pedido destino en el extranjero”, país hermoso este si los hay, que se lo digan, si no, los españoles de tantísimas generaciones que anduvieron por allí, aunque me da que el extranjero de Moreno es otro.

Pregunta nº 1. ¿Por qué los menores de edad detenidos en las cargas contra alumnos del Lluís Vives tienen que pedir perdón a los policías que actuaron como bestias ciegas ansiosas de dar rienda suelta a los bajos instintos que se les exigirá, sin duda, por contrato laboral? Porque son chicos de gueto. Pregunta nº 2. ¿Por qué el fiscal les preguntaba a los niños si pertenecían a un grupo antisistema o a la primavera valenciana? Porque son chicos de gueto. Pregunta nº 3. ¿Por que el representante del Ministerio Público les preguntó si sabían que cortar el tráfico era delito? Porque son chicos de gueto. Pregunta nº 4. ¿Por qué nadie le pregunta a nuestros más eximios ladrones qué se hizo de nuestra Escuela Pública? Porque seríamos desoídos como gente del gueto que somos. Pregunta nº 5. ¿Por qué no ha dimitido la fulanita esa a la que nombraron delgada del Gobierno en València? Porque ella no es partidaria de los guetos, prefiere fumigarlos. Y los interrogantes llegarían a ser un ejército tremendo que diezmaría al enemigo caso de que estas tierras fueran educadas, algo leídas y cuasi democráticas, pero siguen siendo las yermas y cainitas de antaño en las que ni siquiera los millones destinados a propaganda electoral lo explican todo, tiene que haber más, y de hecho lo hay. Según cuenta su vasta historia, existen robustas redes clientelares de esas de qué hay de lo mío, Pérez, procedentes de clases medias de amplísimo espectro -de las altas qué decir, mi señor-, en general tan amantes de la agrafia como sus propios amos.

Para terminar, reproduzco un comentario que dejaba una lectora debajo de la noticia publicada por Levante-EMV el pasado día 21, aquella de la exigencia del perdón, señor madero, perdón, cuando las hostias con las que pretendían hacerles comulgar impresentables grandullones les hicieron caer en la cuenta de que ese perdón inexcusable podría traducirse en una más profunda fumigación de ellos mismos, chicos del gueto, o del gueto mismo. Me pareció comentario a la altura de esa muchacha de 17 años que estudia 2º de Bachillerato y que admitió que días atrás había insultado a los agentes, gritándoles “maderos de mierda” como una chica cualquiera de las del gueto. Va por ti, preciosa, y que quien lo haya escrito me demande en el mismo gueto, entrando, todo a mano izquierda:

“Han detenido a una chica de 17 años porque ¿golpeó a LOS policías? Entonces, ¿cuántos eran? ¿Y les hizo mucho daño a los chiquitines de mi alma? ¡Aaaaaay, pobrets! Y que parece que además los conocía porque los llamó por sus nombres, ¿no? Pues, nada, pelillos a la mar, con lo fuertotes que están, seguro que se han recuperado… Y AHORA EN EL TONO ADECUADO A ESTAS CIRCUNSTANCIAS: A la policía se la forma para recibir imperturbable, qué menos, los insultos de la gente cuando carga contra ella, y si carga bestialmente, que es lo que hizo la bestia, también para recibir alguna patada, personalmente solo lamento que la patada de una chica de 17 años pueda ser comparada, como sensación para la bestia en cuestión, al roce de una mosca. Estamos hartos, PP, y hartos no es decir nada como expresión de lo que sentimos. Hace años que pretendéis la voladura de la Escuela Pública. La habéis perseguido con barracones, cicateando las partidas ordinarias de dinero, persiguiendo a los profesores, recortando la calidad, más alumnos y menos profesores ahora, manteniendo los colegios concertados de la secta católica con dinero que pagamos para la educación PÚBLICA -Y LAICA- de esta país, reprimiendo a los estudiantes. ¿Y qué dice el buen pueblo valenciano de esto? ¿Regresamos a la época en la que quienes no podían costearse los estudios, no estudiaban? ¿En que había que comerse con patatas lo que dijera el cura, el falangista de FEN o cualquier otra mala bestia del colegio? Nos regresan estos, los mismos que nos robaron, al fascismo que hubo, ¿y vamos a hacer como que no va con nosotros? Mala época para 2º de Bachillerato, para todos, porque estamos en abril, y el final de curso, ahí, pero la Comunidad Escolar tiene que salir de nuevo a tomar las calles si no dejan INMEDIATAMENTE sin cargos a todos estos muchachos. Hay cosas que exceden toda paciencia, así que, A LA CALLE DE NUEVO hasta que los representantes políticos de esa policía PIDAN PERDÓN, ellos sí, por la salvajada”.

 

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